Inocencia

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Paseábamos por la avenida de noche junto a la playa, era una noche preciosa y los dos abrazados nos contábamos cosas, hablábamos de nuestros sueños, de que haríamos los dos juntos en el futuro, nos decíamos lo muy enamorados que estábamos uno del otro.

La noche acompañaba, estrellada y una luna que parecía nos acompañaba en nuestro paseo, la temperatura, el sonido del mar, parejas paseando cerca de nosotros  en casi silencio.

No podía dejar de mirarla, de besarla, de abrazarla y de decirle que sentía por ella, tenía muy claro que sería la mujer de mi vida, quería compartir cada minuto a su lado. Ella claro me correspondía, me decía que era un zalamero, que era capaz de convencer a un muerto, nos reíamos…era la noche perfecta.

Los dos abrazados nos dijimos por qué no casarnos, unirnos en matrimonio, pusimos los pros y los contra de nuestra idea, solo llevábamos juntos 5 meses  y claro les podría parecer chocante a nuestras familias. Ninguno de los dos conocíamos a nuestras respectivas familias pues vivíamos lejos los dos de nuestras tierras, ella del norte, yo del sur. Qué pensarían en nuestro trabajo, nuestros compañeros, que apenas sabían de nuestro amor.

Esa noche decidimos dar el paso, lo teníamos claro y nos dijimos que por encima de cualquiera lo haríamos, estábamos muy seguros de nuestro paso y uno del otro.

Nos casamos.

Antes…

Llevaba trabajando en el hotel como ayudante de cocina unos meses, tiempo para asentarme en la empresa y con mis compañeros. No había sido fácil llegar hasta ese punto, fue un tiempo en el que tuve que convivir con malas experiencias, pero tenía claro que me harían crecer.   Lejos de mi casa, mi familia y mis amigos, dejando atrás una adolescencia un poco complicada, en la que no veía futuro y a la vez unas ganas enormes de hacerme a mí mismo, hacerme maduro y cocinero.

Entonces ya compartía apartamento con dos compañeros, vivíamos a nuestro aire, dormíamos, comíamos y salíamos cuando nos apetecía, entonces solo trabajábamos y nos divertíamos, sin que nadie nos dijera nada, bueno el vecino de abajo, que a la vez era el casero. Solo tenía 21 años, el cuerpo daba para mucho.

Una tarde en la cocina, preparábamos el servicio para el buffet de la  noche, cuando la vi entrar por la puerta de la cocina…Bufffff

¿Quién es? Le pregunte a mi compañero de piso. Se llama Belinda y tiene novio, me respondió el. Me enamore de ella solo verla, con su pelo recogido y esos ojos tan bonitos, sentí algo que  no había sentido en mi vida, eso lo noto mi compañero que no tardo en intentar desanimarme al preguntarle. Yo seguí a lo mío, seguí trabajando.

Pasaron los días, al saber que tenía pareja no quise hacerme  ningún tipo de ilusión, pero no podía evitar hacerme notar delante de allá haciéndole pequeñas putaditas, así somos los hombres, por lo menos yo, no sabía cómo llamar su atención, cosa que me ha recordado desde entonces. Me encantaba verla pasar con su uniforme de camarera y cruzarme con ella por algún pasillo, de momento era con lo que me tenía que conformar.

Una noche me la encontré en un Pub que visitábamos mis compañeros y yo casi todas las noches, ella iba con una amiga y la verdad no me hizo ni caso, solo le pude sacar que ya no estaba con su novio, lo habían dejado. Eso no es que me diera esperanzas, pues note que se fijaba mas en otro compañero que por allí andaba.

Días más tarde en la cocina la vi repasando los cubiertos para la cena, cuando la saludo  y le pregunto ¿Cómo estás?

Ella: ¡Bien! Bueno bien….me voy a mi tierra, tengo que dejar al trabajo e irme para allá, operan a mi madre y no sé si volveré.                                     ¿No me digas? Es una pena….le dije yo un poco fastidiado, y seguí:             ¿Vas a hacer fiesta de despedida o algo? Aquí siempre hacemos una cuando se va alguno. Ella contesto: ¡No! No me  dijeron  nada mis compañeros. Rápidamente le dije que yo sería el que lo organizara, para eso no hay quien me gane…    (Siempre tan organizado)

Pues manos a la obra, la despedida seria el viernes, yo tenía la suerte que tenia de viernes a martes de descanso, así que se lo dije a los compañeros. Quedaríamos el sábado después de trabajar en mi piso. Allí estábamos 20 personas pasándolo bien y formando jaleo. Ella trajo unas botellas que bebimos como agradecimiento, luego más tarde no fuimos a la disco. Ella estaba preciosa, no podía quitarle ojo, tanto para darme cuenta que seguía empeñada en el camarero dichoso. Fue una noche estupenda, luego nos despedimos. Ella tenía el vuelo el miércoles, ya en esa despedida creí no verla más.

El sábado por la tarde, estaba yo con media resaca en el apartamento yo solo cuando llaman a la puerta… Abrí, era ella. No me lo esperaba, que sorpresa. Venía a recoger unas zapatillas que se había dejado el día anterior (El destino) Hablamos un rato, no había hablado con ella tanto desde que la conocí, me hablo un poco de todo, de sus planes en su tierra y de la pena que le daba irse. Me dijo que los días que le quedaban los quería aprovechar y que el domingo iría al mercadillo para llevar regalos a los suyos. Yo le dije que no lo conocía y ella me invito a acompañarla junto a dos amigas.

Allí que iba yo el domingo temprano por la mañana, un poco cansado, pues la noche anterior también salimos mis compañeros y yo, para eso éramos jóvenes y además tenia  4 días de descanso, entonces solo descansaba uno a la semana, así que eran casi vacaciones. Fuimos los cuatro en coche hasta el mercadillo, paseamos juntos casi todo el rato, charlando de una cosa y de la otra, mirando los regalos que se llevaría, aconsejándola. Luego fuimos a almorzar, era el cumpleaños de Celeste una de las amigas con las que íbamos, la otra había quedado con su novio y se fue, así que quedamos solo los tres en el almuerzo.

Ella estaba sentada delante de mí, en un momento dado en el almuerzo entre risas nos miramos, note en esa mirada complicidad y para mí la señal de que le estaba gustando algo de mí.

Por la tarde aun seguíamos los tres pensando que podíamos hacer por la tarde, así que decidimos ir al cine a ver la película “Airbag” que se estrenaba, quedamos también con un amigo que se apuntaba al plan, una película para reírnos un rato. A lo largo de la película, entre risas y sin saber cómo, nos volvimos a mirar….ahí nos dimos nuestro primer beso. Entre ruidos y risas, sin que nadie nos viera, para mí un sueño hecho realidad.

Pocos días antes de la boda…

Preparábamos los detalles de lo que sería una boda entre amigos, habíamos decidido casarnos aquí donde nos habíamos conocido, sin familia que no dijera como teníamos que hacer las cosas, pues ya intentaron persuadirnos para que fuese en mi tierra, cosa que teníamos claro que no, queríamos hacerlo solos.

Estábamos en el apartamento donde vivíamos juntos desde hace  4 meses, los dos hablando de nuestras cosas, de que haríamos cuando conociéramos a nuestras respectivas familias, cuando de repente un pensamiento inesperado me dice:

¿Seguro que te quieras casar con ella?

Ante esa pregunta, ante esa duda me quede helado, una sensación de pánico se apodero de mi, sentí como si hubiese visto a un fantasma, un miedo irracional se apodero de mi.                                            Automáticamente sentí la necesidad de abrazarla y besarla, todo sin saber que me pasaba.

Los primeros cuervos volaron sobre mi cabeza.

 

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