Los cuervos I

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Cuando el amor os llame, seguidle, aunque sus caminos sean escabrosos y escarpados.                                                                                                         Kahlil Gibran

Empezar a escribir esta entrada me ha costado varias semanas, me he levantado todos los días deseando hacerlo, darle forma y que no se me quedara nada atrás. Pero en el momento que me sentaba frente al portátil se me nublaban las ideas.                                                                                   Creo que es debido a que nuestra mente es selectiva y guarda lo que es necesario e intenta olvidar en muchos casos los malos momentos, poner como una pequeña cortina para que no veas con claridad lo sucedido.

También me crea un poco de ansiedad, que en algunos de los casos no se diferenciar si es buena o mala. La mayoría de nosotros cuando pasamos malos momentos y recuperamos la normalidad intentamos pasar página, esta página de mi vida ha estado cerrada durante muchos años y ahora me dispongo a abrirla de nuevo.

Así empezó;

Belinda estaba de cuatro meses, cuando decidí comprarle un billete para ir a ver a su familia, estaba de baja por el embarazo y creí que era una buena oportunidad para que disfrutara de los suyos antes que ya no pudiese viajar. Fue una semana para mi larga, además de tener mucho trabajo, me pasaba todo el día pensando en ella, solo  pensaba en el recuentro, me lo imaginaba idílico.                                                                                               Cuando llegaba a casa después de trabajar era lo que peor llevaba, las noches sin ella dándome su calor. La llamaba y le decía lo mucho que la echaba de menos, que tenía ganas de tocar su barriguita que ya por aquel entonces tenía su curva.

Pasaron los días hasta que llegó el día de su regreso,  era mi día de descanso y lo que más ansiaba  era  ir a aeropuerto a recogerla. Antes había pasado por la floristería a comprarle un ramo, que dejé en casa para cuando  llegara. La divisé desde lejos cogiendo las maletas y me dispuse a esperarla en la puerta para darnos el abrazo que tanto había esperado.

En ese “abrazo”, tuve  una extraña sensación de vacío, de apatía que rápidamente conllevó el inesperado pensamiento de “no siento nada”. Ese pensamiento por supuesto creo en mi “duda” esa duda “miedo” y ese miedo una “compulsión” física, automáticamente fui a  abrazarla. No un abrazo normal, no el abrazo que espere durante toda la semana, fue un abrazo de comprobación. Ahí comenzó mi T.O.C. ahí comenzó mi pesadilla, ahí llegaron los cuervos.

Esa desgana se instalo en mi, se convirtió en mi sombra, me acompañaba a todos los lados, era como algo oscuro, negativo.

¿Cómo es que no siento nada si hace nada sentía mucho por ella?               ¿Si pienso esto será por algo?                                                                             ¿Sera que se me fue el amor?                                                                             ¿Me estaba engañando yo solo?

Estas preguntas invadieron mi cabeza en esos primeros días después de su llegada, mi cuerpo reaccionaba ante esto con ansiedad, palpitaciones, nerviosismo, presión….                                                                                     Estaba muy asustado, no podía ser que hace nada yo sentía muchísimo por ella y ahora no siento nada. Inmediatamente cree compulsiones físicas y mentales tales como mirar fotos, tocar su ropa y olerla, leer las cartas que nos habíamos mandado de novios, abrazarla, darle muchos besos, pensar en momentos maravillosos, buscar las sensaciones de hormigueo que había sentido anteriormente.  Sin saberlo le estaba dando alas a mi obsesión y dándole un poder que nunca hubiese imaginado y haciendo que dominara mi vida por completo.

Por su puesto la ansiedad cada vez era mayor y el miedo a estar cerca de ella cada vez era más fuerte. Era como una sensación extraña en la que tenía una gran necesidad de estar cerca de ella para comprobar que todo estaba correcto, pero una vez estaba cerca tenía una gran necesidad de huir.

Pasando el tiempo cuando compulsionaba mirando sus fotos, no era como al principio que calmaba mi ansiedad, empecé a verla fea, eso aumento mi sufrimiento y a la vez la compulsión, la desesperación ya se había hecho mi compañera.

Pasaba todo el día resolviendo mi duda, pero no tenia fin, conforme me quedaba libre de una aparecía otra y cuando tenía otra resuelta, venia la otra detrás, así, así hasta el infinito.                                                                 Debatía intentando ganarle la batalla, intentaba quitarle la razón, pero cuanto más lo hacía, mas razón parecía que llevaba, más fuerte era la creencia, menos argumentos me quedaban.

Racionalizaba intentando darle algo de cordura a esta locura en la que se estaba convirtiendo mí día a día, en lo que se estaba convirtiendo mi vida, cuanto más lo hacía más sin razón me acompañaba.

Cuando salía del trabajo se multiplicaba la ansiedad, solo pensar en llegar a casa y verla, era como una pesadilla y una vez llegaba intentaba hacer algo en otro sitio, hacer como si no estuviese, evitarla, que al fin y al cabo era evitar mi miedo.

Todo se multiplico cuando un día en el trabajo en una de mis luchas, apareció el pensamiento “la tienes que dejar”  mi reacción fue echarme las manos a la cara y ponerme a llorar, me decía no, no, no, no puede ser, yo la quiero, está embarazada, no quiero dejarla.  A partir de ese momento ese fue el pensamiento que ocupo el ranking número uno, era el que más sufrimiento me causaba. Veía claramente como se producía la separación, como la dejaba, como me iba de casa.

Solo pensar en ese  instante de mi vida me remuevo por dentro.

Cada cosa que veía en televisión, hablaba con un amigo o cualquiera respecto  a parejas, era un fiel reflejo de mi idea. Todo se convirtió en mensajes de confirmación de la idea, una frase, la letra de una canción, una imagen. Aunque no tuviera nada que ver con las relaciones, yo las confundía, me perturbaban.                                                                               Cuando iba caminando por la calle, miraba a las chicas que pasaban y a todas las veía más guapa que ella, aunque no lo fuesen.

El T.O.C. era el dueño de mi vida.

Las veinticuatro horas del día eran obsesión, durmiendo la lucha era igual que despierto, eso si conseguía dormir algo, además de los espasmos musculares que eran incesantes, se me movía todo el cuerpo.   En el trabajo casi sin fuerzas, trabajaba como buenamente podía, la concentración en lo que hacía era casi imposible, realmente no sé ni cómo podía realizar la tarea diaria. Mi cuerpo cada día estaba  mas débil y mi mente estaba entrando en una profunda depresión, no podía mas, hasta el punto de idear la forma de quitarme la vida.

Recuerdo el día que  le pedí ayuda a Belinda, habíamos ido a caminar con nuestra amiga Mónica y su perro, Belinda iba con un vestido de premamá azul, unas sandalias  y unos calcetines blancos que le había prestado  ella. La que me dieron  en ese paseo los calcetines, me molestaban, hicieron el camino una pesadilla. Cada rasgo de su cara la sentía como un defecto dañino, era como si viese a un monstruo. Ese día mi cuerpo y mi mente tocaron fondo y ya por la noche, comiendo unas pizzas en casa  le dije;

Belinda, necesito ayuda.

Esas palabras liberaron en mí un llanto que durante todo este  tiempo se me había resistido, le dije que pensaba que no la quería y que mi cabeza me decía que la tenía que dejar. Ella inmediatamente se puso a llorar también… Me dijo: ¿cómo me dices esto?  Si me he quedado embarazada por ti.           Yo entre lágrimas le dije; Cariño pero es que yo no te quiero dejar.

Caí rendido, no tenía fuerzas para nada.

El hablar con ella me puso en el camino de la mejora, pero en esos días lo que hizo era reforzar mas la idea, que doliera mas y que los pensamientos suicidas se multiplicaran.

El día siguiente fui a trabajar como pude, estaba profundamente deprimido, solo tenía ganas de llorar y no tenía ya fuerzas. Me dirigí a un compañero y llorando le dije; Me tengo que ir, no puedo más. Mi compañero se sorprendió, ninguno se percato del infierno que estaba en mi cabeza, un infierno silencioso que solo oía yo.

Llame a Belinda y le pedí que me recogiera y la espere en la calle del hotel donde había trabajado cuatro años y medio, ya no volvería nunca a trabajar allí. Cuantos recuerdos me inundan en este preciso instante en el que escribo, que de recuerdos bonitos, mis compañeros, mis jefes, cuanto aprendí.

Cuando llegamos a casa la ansiedad se disparo, perdí el control de mi, lloraba de desesperación, me golpeaba la cabeza contra la pared. Belinda se dio cuenta ahí, que lo que me pasaba no era normal, inmediatamente llamó al único psiquiatra que había en la isla con  consulta privada, le dieron consulta para una semana. En ese momento mi desesperación  era tal que le pedí que me llevara a urgencias al hospital para que me dieran algo para calmarme, cosa que me negaron. Cuando salí de allí,  me esperaba mi cuñado al que me abrace como única vía de consuelo, él  al verme así también se puso a llorar, el abrazo fue eterno, solo recordarlo hace que me emocione. Pero no podía contarle lo que era ¿Cómo le iba a decir que pensaba que no quería a su hermana y que pensaba en dejarla?

Al día siguiente fui al médico de cabecera y  cogí la baja, me dio cita para el psiquiatra de la seguridad social, para unos 20 días.

No sé cómo pude aguantar toda esa semana así,  me la pegue tumbado en el sofá llorando y compulsionando,  hasta que llegó el día  que me vio  el psiquiatra. Belinda mientras tanto no sabía cómo consolarme y cada vez que lo hacía y se acercaba, mi ansiedad crecía. Por fin me senté en la consulta, un señor mayor con barba canosa, puso por fin nombre y apellidos a lo que me pasaba, ahora que lo pienso y después de conocer a más afectados, que suerte tuve de ponerle nombre tan pronto.

TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO FOBICO

Continuara…

16 opiniones en “Los cuervos I”

  1. Cuervos, estuvieron en mi mente durante más de un año sin saber lo que eran. A punto estuvieron de volverme loca, hasta que la suerte puso en mi camino a una persona que me hizo desbloquear y me llevó al psiquiatra. Ahí empecé a recuperarme, pero no fue hasta 5 años más tarde cuando pude poner nombre y apellidos a lo que ocurría en mi mente. Toc.

    No me diagnóstico ningún profesional. Mi ansia por descubrir lo que me pasaba me hizo investigar hasta llegar a comenzar a retomar mi vida.

    A grandes rasgos explicado no se puede percibir el sufrimiento padecido. Yo no tuve ideas de suicidio pero si deseé muchas veces dormir y no volver a despertar. El simple hecho de despertarme por las mañanas ya me daba miedo. Tenía x horas por delante para seguir en el mismo infierno. Exactamente donde lo había dejado antes de dormir.

    El diablo no se viste de rojo. Siempre se transforma en tus mayores miedos.

    1. Gracias por tu comentario Marian, una vez le pones nombre es mas fácil buscar un camino hacia la recuperación,
      Por lo que percibo ya estas bien, espero que así sea y sigas con tu vida normalmente.
      Muchos besos.

  2. Admirable escrito,sin duda nos mueve a la empatía y dar vital importancia a este tipo de trastornos de ansiedad,del cual lamentablemente aún en nuestra sociedad actual se desconoce y estigmatiza.

    1. Hola Marilia, gracias por tu comentario.
      Así de triste es, el estigma esta ahí, pero somos nosotros los que debemos poner las cosas en su sitio, nadie como nosotros sabe del dolor que se sufre.
      Somos muchos y cada día seremos mas los que contemos nuestra humilde historia.
      Muchos besos.

    2. ¡Un fuerte y cálido abrazo fraterno para ti y los tuyos! Sin duda es esperanzador palpar a seres humanos que después de lo adverso renacen como una luz para irradiarla sobre otros sedientos
      (prójimo), de una agua que sacie su sed y así seguir sobreviviendo a un mundo incierto y oscuro.

  3. Así es, Javier.. así nos va comiendo nuestra vida, casi sin darnos cuenta.. hasta que se apodera de todo. Lo peor de todo para mí es reconocer que en momentos he descansado cuando mi hijo no ha estado a mi lado. Me liberaba. No tenía que comprobar nada. Que paradoja!!! Morirme por querer estar a su lado y compartirlo todo con el. Y a la vez… En el fondo de mi…., Desear estar muy lejos de él. Seguimos luchando… Siempre. Muchos besitos.

    1. Hola Fatima, me alegra mucho que me escribas un comentario.
      Espero que este bien compañera.
      Son muchos aspectos los que juegan un papel fundamental en la obsesión, entre ellos la evitación, no debemos hacerlo.
      Seguimos luchando amiga…muchos besos.

  4. Es muy fuerte.
    Ha mi me ha ocurrido ya con dos parejas a las cuales deje.
    Lo extrañisimo es que con parejas que no llegue a enamorarme.
    Con las dos que si no me ocurrió.
    Pero tengo miedo de quedarme sola por eso…:(

    1. Hola Leire;
      No crees que tu propia obsesión te hacia ver que no estabas enamorada?
      Si algo tiene este trastorno es el poder de ver justo lo contrario de lo que tu quieres y lo que tu eres.
      Muchas gracias por tu comentario y muchos besos.

  5. Pues en mi caso, ha sido al contrario…saber que tengo TOC, me ha hecho tener más miedo; el ponerle nombre no me ha ayudado, más bien me ha perjudicado pq me aterra pensar que esto es algo crónico, que aparecerá cada vez que pase por algo que me cueste más trabajo superar… Yo tengo un TOC puro, que ahora mismo campa a sus anchas…
    Los antidepresivos te controlan las he obsesiones?? Es que llevo así dos años, y no tomo nada…y la vez anterior, me duró 4 veranos, ya que aunque en invierno tb lo tenia pero le prestaba menos atención pq tenia más distracciones con el trabajo y los estudios, pero en verano al tener más tiempo libre caía empicado…y tpo tomé nada, y a lo mejor tomando alguna medicación me podría recuperar antes, no??

  6. Yo llevo ya 4 meses con esto, parece que me acostumbré y es lo que mas miedo me da, la ansiedad me ha bajado o he aprendido a llevarla, pero sigo con esos terribles pensamientos y unas ganas de llorar que no se quitan, justo los mismos que tu tuviste, ahora que estaba apunto de tirar la toalla al creer que definitivamente era cierto que no lo queria al no hacerme tanto daño los pensamientos, encontré tu testimonio, y me sirvió para tener fe, es increible que mi cabeza me este obligando a apartar de mi vida lo unico bueno que me pasó hasta ahora.. yo realmente lo amo y como bien le dije a mi medico de cabecera, no se deja de querer de un dia para otro, pues ami tambuen me entro de repente, llevo 4 años con mi pareja y nunca tuve dudas hasta ese maldito dia, gracias por dejar aqui tu historia, buscare psicologo nada más pueda pues no puedo costearmelo por ahora aunque me da miedo que jo conozca de esto y simplemente me diga que no lo quiero,pero realmente no quiero perderlo,

    1. Hola Maria, perdona no te haya contestado antes, estuve de vacaciones y deje aparcado el retomar escribir y contestar hasta mi vuelta.
      Mi correo electrónico es amarsintoc@gmail.com
      Ponte en contacto conmigo y te ayudo en lo que pueda.
      Saludos y mucha fuerza.

  7. Te admiro muchísimo por tu valentía al escribir y sobre todo revivir el sufrimiento que produce el TOC.

    No sabes la cantidad de veces que entro últimamente aquí para leer tu historia y que me dé fuerza.

    Es la tercera vez que sufro TOC de este tipo, aunque esta es la primera vez con diagnóstico psicológico y también la primera que me sacude con tanta fuerza. También me obsesiono hasta el infinito con las enfermedades, pero es más duro dudar de una relación de pareja que de un día para el otro deja de ser prácticamente perfecta.
    Me cuesta muchísimo no creerme los pensamientos intrusivos, es dificilísimo y se sufre muchísimo.

    Espero recuperarme como has hecho tú.

    Gracias

    1. Hola Carmen.
      Siento muchísimo mi retraso en mi contestación.
      Me he dedicado a vivir, espero que me comprendas y estés muchísimo mejor.
      Muchos abrazos.

  8. me ha conmovido mucho tu entrada, con la primera parte me identifico bastante. yo tengo una relación a distancia, hace unos meses venimos teniendo algunos problemas primero con la familia y luego entre nosotros, en este último viaje que nos vimos al principio no sentí nada cuando lo abracé y al estár con él, así pasaron unos días, cuando pensaba que no lo quería o en dejarlo me yenaba de angustia y me ponía muy nerbiosa… en los últimos días que estubimos juntos y pudimoss aclarar las cosas si volví a sentir que lo quería pero ahora que se fue ya tengo dudas otra vez, esta noche pasé sin dormir y siento que necesito verlo otra vez para comprobar si lo quiero, también he pensado en el suicidio para que se calle mi mente, siento que me estoy volviendo loca, además porque esta no es la única obsesión que tengo, ahora me doy cuenta que vengo arrastrando cosas de años atrás. la verdad te agradezco infinitamente por haber escrito esto, me has dado un poco de tranquilidad y esperanza, te mando un fuerte abrazo a la distancia y ojalá todo en tu vida te vaya bien.

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