Se trata de fluir, no de huir.

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A veces hay que seguir…   Como si nada…   Como si nadie…                                      Como si nunca…

He necesitado coger aire, dedicarme tiempo para mí y soltar obligaciones, me lo pedía mi cuerpo y mi mente, y es que muchas veces necesitamos parar, no somos maquinas infinitas.

Llevo ya unas semanas queriendo retomar el blog y son muchos los motivos por los que sentía la necesidad de sentarme de nuevo y aunque en este largo tiempo lo pensé en más de una ocasión, me deje llevar por mi instinto, que me decía; nada es una obligación, fluye…hazlo cuando a ti te apetezca.              Me animó sobre todo la cantidad de mensajes escritos por tanta gente que padece el mismo trastorno y con las mismas particularidades, desde la ultima vez que escribí. Muchos están ya en el camino. Quien iba a decir que éramos tantos, yo que pensaba que estaba solo. Gracias a todos de corazón.

Así trascurre mi vida últimamente, con las obligaciones justas, tomando todo con relatividad, tranquilidad y exigiéndome solo lo que es verdaderamente necesario. No creas que esto se cambia de la noche a la mañana, ni que es fácil el cambio. Hay un trabajo de conciencia hacia mí, de saber cuáles son mis limitaciones, aceptarlas tal como son y trabajar en cosas tan esenciales, como el amor hacia uno mismo.

Aunque pueda parece irreverente, el periodo atravesando el desierto, el T.O.C me ha hecho crecer como persona, como humano, ha sido una oportunidad para cambiar mi forma de pensar y de actuar.  Pues entendí que había algo que no funcionaba.                                                                                                Que fácil, pueden pensar algunos…                                                                                   El T.O.C me  atacó hasta tres veces en mi vida y no ha sido hasta esta tercera  vez la que me he dado cuenta que no solo hay que esforzarse en la terapia, que es fundamental principalmente, sin duda alguna y que eso marca la diferencia.                                                                                                                              También  hay que esforzarse en uno mismo, en crecer, crecer y crecer…  A la tercera va la vencida, me dije. En mi forma de ver las cosas, de actuar y de controlar cada paso de mi vida.

Lo vi claramente cuando peor lo pasaba, cuando más sufría, cuando más me atacaban mis miedos…”tienes que cambiar” me decía, el cambio tiene que ser global, profundo. Algo no funciona, el cambio está en ti.

Dar sin recibir nada a cambio, escuchar,  humildad, flexibilidad, sosiego, sencillez, respeto, aceptación y como no, AMOR.                                                          Palabras que han pasado por mi cabeza durante mucho tiempo, que veía pasar pero se esfumaban, pero que a base de trabajo llegaron para quedarse. Hay que trabajarlas todos los días, pues este camino que es la vida, seguro nos volverá a poner a prueba.

Ahora escucho, veo lo que me rodea, siento, respiro…

Antes, pensaba, pensaba y pensaba.                                                                                    Eso no quiere decir que no piense, que tenga mis momentos obsesivos, mis ratos de agobio, de control. Pero creo que he ganado en gestión, en priorizar y saber que es miedo y que es realidad y que cuanto mas intentas controlar algo, más en contra se vuelve, se descontrola.

A mucha gente a las que les hablo del cambio, no creen en sus posibilidades, se creen incapaces de llevar a cabo ese trabajo profundo de cambio.                  Lo primero creo que debe ser un cambio de actitud hacia la vida, destacar sobre todo lo positivo y no recrearnos en lo negativo. Poner una sonrisa todos los días cuando te levantas, aunque no tengas ganas ni fuerzas para hacerlo. Salir de casa, hacer deporte y buscar actividades que te motiven. Decirte “si puedo, yo puedo, voy a por ello”.                                                                    Dar cariño a los demás, escucharlos y comprenderlos, amar lo que te rodea, la gente, la naturaleza, pero sobre todo a ti mismo.                                    Aceptarte tal como eres, aceptar tus miedos, aceptar tu trastorno, tus limitaciones.                                                                                                                                 Y para mi fundamental “meditar” una herramienta gratuita que tenemos todos a mano. Es tan sencillo como sentarte, respirar y observar, sin juzgar, sin dejar que los pensamientos nos influyan. La de cosas que te puede aportar, aunque requiere de esfuerzo y constancia, pero los resultados pueden ser increíbles.   El simple echo de parar, es ya un cambio.                          Ganar en consciencia para reflejar en el mundo lo que verdaderamente somos.

Pues sí, necesitamos cambios…                                                                                              Ya está bien de decirnos, yo soy así, no hay nada que hacer.                                    Es el momento de dar el paso y de ver que hay cosas que no funcionan.            Hay que entender que lo verdaderamente importante es la vida y nada más.  Que las cadenas que nos atan las hemos puesto nosotros y que nosotros tenemos la llave, como decía Damián Alcolea en su libro “Tocados”                    El único beneficiado de todo esto serás tu.

El esfuerzo merece la pena.

Ya está bien de pensar, pensar y pensar, que ahora toca vivir, vivir y vivir.

Que no se trata de Huir, se trata de fluir.

 

14 opiniones en “Se trata de fluir, no de huir.”

  1. Si algo tengo que decirte es que me siento afortunada de haberte conocido y es que algo bueno tiene esto de ser afectada de TOC, que se conoce a gente maravillosa.
    Me has aportado mucho Maxi Yo, aunque a veces creas que tus consejos son en vano, no es cierto lo que ocurre es que, como has mencionado en esta entrada, el camino no es fácil y esos consejos, en el momento en el que los pongo en práctica, no hacen su efecto de la noche a la mañana sino que requiere tiempo, el proceso de recuperación es más bien largo, pero a día de hoy puedo decir que he ganado mucho en funcionalidad, puedo disfrutar, sonreir y VIVIR.
    Sé que aún me queda camino por recorrer pero me siento optimista y con ganas que es lo importante.
    Bueno, no me despido sin recordarte que te estaré agradecida ahora y siempre.
    Un abrazo.

  2. No sé si tu blog sigue estando activo o si lees los comentarios, pero me he leído tu blog dos veces porque me ha tocado muy muy en el fondo. Me siento totalmente identificada contigo. Me encantaría poder hablar contigo sobre algunas dudas que tengo. (Soy de Sevilla e incluso me he planteado acudir a Alejandro Ibarra puesto que con mi terapeuta no me va nada bien) Espero que lo leas, un beso!

  3. Hola, yo tmb leí ayer tu blog desesperada porque no sabía lo que me pasaba. Tenía ciatica hace un mes y la verdad que me estrese bastante, lloraba y tal de verme de baja y cuando me deje la medicación, tuve un ataque de pánico que me impidió dormir, dos días después mi chico con el que llevo 8 años me dijo, a ver si es que no me quieres y por eso estas así? Y ahí empezó mi odisea. Cada rato sintiéndome culpable, no dormía, me despertaba con convulsiones del tipo no lo quiero y estoy en depresión porque no soporto no querer le y encima me está “cuidando” y yo sin saber si lo quiero. Lo hablé con él pero siempre con no sé qué me pasa, no sé si te quiero, y si cuando nos vayamos a la nueva casa no estoy bien, y si estoy triste siempre, y si te dejo? Y él me decía pues si me dejas, me has dejado. Total que ya perdí la ilusión por nuestra nueva casa es como si de un día para otro los sentimientos se me hubiesen borrado y todo el rato con la obsesión. Fui al psiquiatra y me mandaron Heipram después de dos semanas parece que la ansiedad se ha calmado un poco pero tmb es verdad que yo me he recluido en casa de mis padres y hemos dicho de no hablarnos ni vernos y dejar apartado el tema del piso una temporada. Todo el rato se me vienen a la mente pensamientos de: “no me imagino viviendo en el nuevo piso con él”, “a lo mejor ya estaba desenamorada de antes y no me había dado cuenta”, “será costumbre lo que tengo”. Estoy evitando verle porque cada vez que lo veo un escalofrío recorre mi cuerpo hasta mis orejas se ponen calientes de miedo. Debo decir que ya vivía con él desde hace 8 años y que ahora nos cambiamos de ciudad más cerca de mis padres. No puedo decir que nuestra relación fuese un camino de rosas pero tampoco que fuese una mierda, yo no era infeliz, el último mes con la ciatica un poco pero con Todo en general pero nunca pensé en dejarlo, es más siempre pensé que el que me iba a dejar sería él. Gracias y espero tu respuesta

  4. Hola muy buenas, soy Ana. No sabes la alegría que me ha dado leer tu blog, y sí digo alegría porque en esta situación dura por la que estoy pasando, (situación que por lo que he leído conoces muy bien) tu historia me da un empujón de esperanza. Estoy harta de ir a psiquiatras, de pastillas y de psicólogos, pues como tú comentaste se centran más en ver de donde procede mi TOC que en vez de terminar con él. Y también cuando me dan soluciones para paliar mis compulsiones lo único que me aconsejan es mindfulness, lo cual está muy bien para relajarme pero al no saber como acabar con mis compulsiones (las cuales son rituales mentales) pues éstas continúan ocurriendo. Mi pregunta es, ¿cuáles son las pautas a seguir para no hacer compulsiones ni rituales?
    Muchas gracias. Un saludo, Ana

    1. Hola Linne.
      Siento mucho si ha sido así, el que me conoce sabe que nunca doy la espalda a nadie.
      Espero que estés mejor.
      Abrazos.

  5. Increíble, has relatado mi vida.
    Gracias por este blog.
    Yo lo he pasado varias veces pero ahora estoy con esto otra vez y pienso que está vez es real.
    No dejes de ayudarnos GRACIAS.

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