Se trata de fluir, no de huir.

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A veces hay que seguir…   Como si nada…   Como si nadie…                                      Como si nunca…

He necesitado coger aire, dedicarme tiempo para mí y soltar obligaciones, me lo pedía mi cuerpo y mi mente, y es que muchas veces necesitamos parar, no somos maquinas infinitas.

Llevo ya unas semanas queriendo retomar el blog y son muchos los motivos por los que sentía la necesidad de sentarme de nuevo y aunque en este largo tiempo lo pensé en más de una ocasión, me deje llevar por mi instinto, que me decía; nada es una obligación, fluye…hazlo cuando a ti te apetezca.              Me animó sobre todo la cantidad de mensajes escritos por tanta gente que padece el mismo trastorno y con las mismas particularidades, desde la ultima vez que escribí. Muchos están ya en el camino. Quien iba a decir que éramos tantos, yo que pensaba que estaba solo. Gracias a todos de corazón.

Así trascurre mi vida últimamente, con las obligaciones justas, tomando todo con relatividad, tranquilidad y exigiéndome solo lo que es verdaderamente necesario. No creas que esto se cambia de la noche a la mañana, ni que es fácil el cambio. Hay un trabajo de conciencia hacia mí, de saber cuáles son mis limitaciones, aceptarlas tal como son y trabajar en cosas tan esenciales, como el amor hacia uno mismo.

Aunque pueda parece irreverente, el periodo atravesando el desierto, el T.O.C me ha hecho crecer como persona, como humano, ha sido una oportunidad para cambiar mi forma de pensar y de actuar.  Pues entendí que había algo que no funcionaba.                                                                                                Que fácil, pueden pensar algunos…                                                                                   El T.O.C me  atacó hasta tres veces en mi vida y no ha sido hasta esta tercera  vez la que me he dado cuenta que no solo hay que esforzarse en la terapia, que es fundamental principalmente, sin duda alguna y que eso marca la diferencia.                                                                                                                              También  hay que esforzarse en uno mismo, en crecer, crecer y crecer…  A la tercera va la vencida, me dije. En mi forma de ver las cosas, de actuar y de controlar cada paso de mi vida.

Lo vi claramente cuando peor lo pasaba, cuando más sufría, cuando más me atacaban mis miedos…”tienes que cambiar” me decía, el cambio tiene que ser global, profundo. Algo no funciona, el cambio está en ti.

Dar sin recibir nada a cambio, escuchar,  humildad, flexibilidad, sosiego, sencillez, respeto, aceptación y como no, AMOR.                                                          Palabras que han pasado por mi cabeza durante mucho tiempo, que veía pasar pero se esfumaban, pero que a base de trabajo llegaron para quedarse. Hay que trabajarlas todos los días, pues este camino que es la vida, seguro nos volverá a poner a prueba.

Ahora escucho, veo lo que me rodea, siento, respiro…

Antes, pensaba, pensaba y pensaba.                                                                                    Eso no quiere decir que no piense, que tenga mis momentos obsesivos, mis ratos de agobio, de control. Pero creo que he ganado en gestión, en priorizar y saber que es miedo y que es realidad y que cuanto mas intentas controlar algo, más en contra se vuelve, se descontrola.

A mucha gente a las que les hablo del cambio, no creen en sus posibilidades, se creen incapaces de llevar a cabo ese trabajo profundo de cambio.                  Lo primero creo que debe ser un cambio de actitud hacia la vida, destacar sobre todo lo positivo y no recrearnos en lo negativo. Poner una sonrisa todos los días cuando te levantas, aunque no tengas ganas ni fuerzas para hacerlo. Salir de casa, hacer deporte y buscar actividades que te motiven. Decirte “si puedo, yo puedo, voy a por ello”.                                                                    Dar cariño a los demás, escucharlos y comprenderlos, amar lo que te rodea, la gente, la naturaleza, pero sobre todo a ti mismo.                                    Aceptarte tal como eres, aceptar tus miedos, aceptar tu trastorno, tus limitaciones.                                                                                                                                 Y para mi fundamental “meditar” una herramienta gratuita que tenemos todos a mano. Es tan sencillo como sentarte, respirar y observar, sin juzgar, sin dejar que los pensamientos nos influyan. La de cosas que te puede aportar, aunque requiere de esfuerzo y constancia, pero los resultados pueden ser increíbles.   El simple echo de parar, es ya un cambio.                          Ganar en consciencia para reflejar en el mundo lo que verdaderamente somos.

Pues sí, necesitamos cambios…                                                                                              Ya está bien de decirnos, yo soy así, no hay nada que hacer.                                    Es el momento de dar el paso y de ver que hay cosas que no funcionan.            Hay que entender que lo verdaderamente importante es la vida y nada más.  Que las cadenas que nos atan las hemos puesto nosotros y que nosotros tenemos la llave, como decía Damián Alcolea en su libro “Tocados”                    El único beneficiado de todo esto serás tu.

El esfuerzo merece la pena.

Ya está bien de pensar, pensar y pensar, que ahora toca vivir, vivir y vivir.

Que no se trata de Huir, se trata de fluir.

 

Renacer

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Como podrías volver a renacer sin antes haber quedado reducido a ceniza.        Nietzsche

Trastorno obsesivo compulsivo fóbico

Ya sabía el nombre de la locura en la que se había convertido mi vida, la oscuridad que me acompañaba día a día, tenía algo a lo que agarrarme… un nombre, como clavo ardiendo lo sujeté con el alma, pues era lo único que aun podía tener algo de fuerza.

El psiquiatra me recetó dos pastillas, Anafranil (Clomipramida, antidepresivo triciclico) y Tranxilium (Ansiolitico), este último lo intente tomar lo menos posible, después de comprobar en el estado que quedaba al tomarla, dormía casi todo el día y me anulaba completamente. Este señor me dio el nombre, medicación y me aconsejó que me pusiese en manos de un psicólogo.

En esos días la ansiedad era desorbitada, había dejado de trabajar, me pasaba todo el día en casa, tirado en el sofá sin hacer nada, aturdido por el ansiolítico, me había quedado sin fuerzas. Las compulsiones eran más mentales que físicas, y compulsionando gastaba la poca energía que me quedaba una vez despertaba de las largas horas que me pasaba durmiendo. Mientras Belinda sufría al verme así, me imagino lo que tuvo que sufrir la pobre, pero qué de apoyo me brindo, no se movió de mi lado nunca, a la larga me doy cuenta que fue fundamental esa cercanía, pues aparte de su cariño y comprensión, me ayudo a exponerme a mi miedo, que no era otro que ella misma.

En la seguridad social me dieron cita para un psiquiatra, el cual se dedicó a recetarme medicación y a contarle siempre lo mismo, pues cada vez que iba me atendía uno distinto. Lo resumo en estas breves palabras, por que no me aportó, ni me ayudó en nada. Un pena… un tema del que se puede hablar largo y tendido, que de recursos malgastados, que de impuestos pagados y que poca preparación en un trastorno que según se dice hay sobre un millón de afectados en España.

Buscamos un psicólogo privado y nos pusimos en contacto con él, me dio cita para una semana después, para mi toda esa espera en aquel tiempo era eterno, recuerdo la angustia con la que viví esos días, por mi mente pasaba el suicidio continuamente, no veía otra salida.

Por primera vez en mi vida me ponía en manos de un psicólogo, aquel tiempo lo tengo un poco perdido en la memoria, la terapia y mucho de lo que hablé con él. Recuerdo cuando me senté en su despacho y observé que le faltaba una mano, mas tarde supe que era militar retirado por un accidente en el que la había perdido.

Le conté lo que pasaba por mi cabeza, pensamientos continuos de dejar a mi mujer, que no sentía nada por ella y que la veía fea, llena de defectos. Que por mi cabeza pasaba el suicidio en muchas ocasiones, porque yo en realidad no quería dejarla, o eso creía.

Para mí fue un soplo de aire cuando me dijo: – No te preocupes, si te pasa esto, es porque la quieres demasiado y tienes miedo a perderla. Recuerdo como me puse a llorar cuando me dijo aquello, para mí fue un motivo para luchar, fue recobrar la esperanza que se había perdido hacía ya tiempo. Además me dijo: – no eres el único, esto le pasa a más gente de la que te imaginas, no estás solo. Como tan poco, puede hacer tanto. Con pocas palabras entendí que no me estaba volviendo loco (aunque yo creía que si) y que le pasaba a mucha gente.

Durante el tiempo de terapia, me aconsejó tomar Seropram (Antidepresivo, inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina) la cual tome junto al Anafranil, hasta mi recuperación.                             Me enseñó que eran las compulsiones y como hacían que la obsesión se hiciera más fuerte. Como en aquel tiempo tenía muchas compulsiones físicas, me pidió que dejara de hacerlas, mirar sus fotos, oler su ropa, abrazarla… no fue fácil                                                       Belinda me acompañó en más de una ocasión a consulta, para darle pautas a seguir en mi tratamiento. También me aconsejó hacer deporte y estiramientos, éste último para aliviar la cantidad de espasmos que sufría cuando estaba en la cama. También que saliera de casa e hiciera toda la actividad que pudiera, viajar, estar con los amigos, distraerme en todo lo que pudiera. A esto ayudo muchísimo Belinda, que aun estando a punto de dar a luz, no paro de obligarme a salir de casa, muchas veces lo hice sin fuerzas, pero salía con ella y viaje todo lo que pude.

La medicación y la terapia parecía que iba haciendo efecto, mi mente se había calmado un poco, eso me dio fuerzas para salir a correr y andar en bicicleta algunos días, eso calmaba algo mi ansiedad y pude dejar de tomar el ansiolítico con tanta asiduidad.

Esperábamos el nacimiento de nuestro hijo, era cuestión de semanas, cuando llevaba ya unas diez sesiones, todo iba lento bajo mi prisma negativo, pero en la realidad iba dando pasos hacia delante, aunque no podía trabajar, empezaba a ver algún avance.

En el nacimiento de mi hijo los recuerdos son muy melancólicos, pues en esos dos días se me disparó la obsesión muchísimo,  cosa que me advirtió mi terapeuta, además de aconsejarme que no entrase en el parto, yo aunque hice caso omiso, no pude entrar pues el parto fue con cesarea. Acompañé a Belinda en dilatación durante doce largas horas, que para mi fueron eternas, compulsionando mentalmente haciendo que esas doce horas fueran una pesadilla. No sé cómo pude aguantar allí todo ese tiempo, solo tenía ganas de llorar por aquella locura. Eran gritos de desesperación que dentro de mi sonaban más fuertes que cualquier grito que por la puerta entraba de alguna mujer en parto, pero claro los míos no los oía nadie, solo yo, un mundo paralelo que solo vive uno mismo.

Finalmente por la mañana me echaron de la habitación, entraba ella sola pues en la cesarea no podía entrar nadie a acompañar. Aproveché para tomar aire y salir de aquel tormento, fueron demasiadas horas con el TOC haciendo de las suyas, estaba agotado.                                                             Después de una ducha reponedora en casa sonó el teléfono, era del hospital: – Su hijo ha nacido.                           Llegué al hospital y subiendo las escaleras me encontré con la matrona que nos había atendido toda la noche con un niño en las manos, me miro y me lo puso en brazos, me lo tuvo que quitar rápido pues empecé a llorar desconsolado y creo que mi cara anunciaba mi agotamiento.

Pasaron los días y llegaron a casa los dos, después de estar varios días en el hospital recuperándose de la cesarea. Yo seguía a lo mío, con mucho miedo que volviera Belinda, que viniese todo con fuerza, quería evitar mi miedo, pero no podía hacer otra cosa que soportarlo. Los primeros días del bebé en casa, mis miedos pasaron también hacia él, es como si todo lo que tenía relación con ella, se contaminara.                 Pero la verdad que el hecho de estar cerca de ellos, hacia sin saberlo desactivar mi malestar poco a poco.

Mi madre había venido a ayudarnos con el bebé, a mí me ayudo también, había alguien más en casa, más distracción, aunque nunca llegué a contarle nada de lo que me pasaba. Paseábamos casi todos los días los cuatro, salíamos a comprar, a ver a amigos.                             Belinda me obligaba siempre, pero ya pasado un tiempo a mi me apetecía también y me daba cuenta que cuanto más entretenida estuviera mi cabeza, menos aparecían los pensamientos y me dejaban tranquilo un poco.

La terapia, la medicación, el deporte y mis ganas por salir de esto, sumado al apoyo de Belinda hizo que fuese mejorando sustancialmente, aunque tuviese mis crisis, que desembocaban en mucha ansiedad, pero ya eran crisis y no veinticuatro horas, esto lo puedo hablar desde la distancia, aunque en esos momentos de crisis todo se vea tan oscuro y negativo, los pasos hacia adelante están dados.

Hubo algo que cambio nuestras vidas y si lo pienso y sabiendo nuestro patrón TOC, que es un gran miedo a los cambios y a la incertidumbre, decidí que vender la casa y  marcharnos de la isla hacia Sevilla.         Belinda por supuesto no quería, allí habíamos sido tan felices y teníamos nuestras vidas tan encaminadas. Conforme iba mejorando, a mi la casa me trasmitía sufrimiento, oscuridad y malos recuerdos. La pusimos en venta y en no más de un mes estaba vendida.

A mí me había salido trabajo en un hotel ya en mi tierra y no dude en salir huyendo de todo aquello, tenía la necesidad de huir y respirar.  El psicólogo me dio el visto bueno y me dio las pautas para ir dejando la medicación poco a poco y seguir todo lo que me había enseñado. Me despedí de el casi sin darle las gracias y sin mirar mucho hacia atrás.

Una de las cosas que nos caracteriza a lo TOC es el ego, por lo menos yo lo veo así y siento que creemos que nosotros somos los que nos merecemos toda la atención y en muchos casos  solo pensamos en nosotros, obviando el cariño y la ayuda que nos prestan nuestros seres queridos. En mi caso fue así y una vez vendimos la casa y con la excusa de que tenía trabajo me marché yo solo, dejando a Belinda sola ante tal magnitud de mudanza y un bebe. Mi madre también quedaba para recoger una vida y trasportarla a más de mil kilómetros.           Yo necesitaba aquello aunque ha sido lo más egoísta que he hecho en mi vida. Fue llegar a Sevilla y tomar aire fresco.

En una semana estaba trabajando, nuevos compañeros, nuevas experiencias y mente ocupada, eso hizo que cada día fuese un paso adelante. Ya solo me quedaba esperar que llegaran Belinda y el niño, en un nuevo lugar, con nuevas ilusiones y nuevos sueños. Este cambio significo para mi salir de toda aquella mala experiencia y aunque estoy seguro que sin el también me hubiese recuperado, tengo claro que no hubiese sido tan rápido. Cuando al fin llegaron, empezó una nueva vida para los tres.

Al principio iban y venían los pensamientos, pero los toleraba mejor y gracias a la ilusión que tenia por todo este cambio, poco a poco fue disipándose. La medicación fui bajándola tal como me había aconsejado el psicólogo, paulatinamente hasta al fin dejarla del todo. Quería olvidar toda aquella pesadilla para siempre, olvidar todo aquel sufrimiento que habían hecho no poder disfrutar de aquel momento tan importante en mi vida, que era el nacimiento de mi hijo, pero después de quedar reducido a cenizas, supe renacer de nuevo.

Notas:

Si algo he aprendido de aquella experiencia aunque tarde, es que nunca debes cerrar la puerta del todo, después de aquello, pensé que no volvería a suceder jamás, que estaría preparado, que todo quedaría en una mala pesadilla y una anécdota negativa en mi vida.                                             No se trata solo de terapia, hay que aprender a soltar y fluir mas, no ser tan rígidos, tan exigentes con los demás y con nosotros mismos.

Las tres veces que he padecido TOC han sido en momentos de cambio momentos en que mi mente inconscientemente a identificado como una pérdida de control, sumada a tres momentos en los que más unido he estado a mi mujer, mi boda, el nacimiento de mi hijo y la muerte de mi padre. Paradójicamente en esa ocasión fue un cambio lo que me ayudó del todo a salir del TOC, con lo que conlleva vender tu casa, dejar tu vida y trasladarte a mas de mil kilómetros, pero las cosas de la mente son así, no hay quien las entienda.

En el caso del TOC del amor es fundamental estar lo más cerca posible de la pareja, aunque el TOC te diga lo contrario, está, exponte sin miedo, no hullas, da y recibe todo el amor que puedas.

 

 

Los cuervos I

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Cuando el amor os llame, seguidle, aunque sus caminos sean escabrosos y escarpados.                                                                                                         Kahlil Gibran

Empezar a escribir esta entrada me ha costado varias semanas, me he levantado todos los días deseando hacerlo, darle forma y que no se me quedara nada atrás. Pero en el momento que me sentaba frente al portátil se me nublaban las ideas.                                                                                   Creo que es debido a que nuestra mente es selectiva y guarda lo que es necesario e intenta olvidar en muchos casos los malos momentos, poner como una pequeña cortina para que no veas con claridad lo sucedido.

También me crea un poco de ansiedad, que en algunos de los casos no se diferenciar si es buena o mala. La mayoría de nosotros cuando pasamos malos momentos y recuperamos la normalidad intentamos pasar página, esta página de mi vida ha estado cerrada durante muchos años y ahora me dispongo a abrirla de nuevo.

Así empezó;

Belinda estaba de cuatro meses, cuando decidí comprarle un billete para ir a ver a su familia, estaba de baja por el embarazo y creí que era una buena oportunidad para que disfrutara de los suyos antes que ya no pudiese viajar. Fue una semana para mi larga, además de tener mucho trabajo, me pasaba todo el día pensando en ella, solo  pensaba en el recuentro, me lo imaginaba idílico.                                                                                               Cuando llegaba a casa después de trabajar era lo que peor llevaba, las noches sin ella dándome su calor. La llamaba y le decía lo mucho que la echaba de menos, que tenía ganas de tocar su barriguita que ya por aquel entonces tenía su curva.

Pasaron los días hasta que llegó el día de su regreso,  era mi día de descanso y lo que más ansiaba  era  ir a aeropuerto a recogerla. Antes había pasado por la floristería a comprarle un ramo, que dejé en casa para cuando  llegara. La divisé desde lejos cogiendo las maletas y me dispuse a esperarla en la puerta para darnos el abrazo que tanto había esperado.

En ese “abrazo”, tuve  una extraña sensación de vacío, de apatía que rápidamente conllevó el inesperado pensamiento de “no siento nada”. Ese pensamiento por supuesto creo en mi “duda” esa duda “miedo” y ese miedo una “compulsión” física, automáticamente fui a  abrazarla. No un abrazo normal, no el abrazo que espere durante toda la semana, fue un abrazo de comprobación. Ahí comenzó mi T.O.C. ahí comenzó mi pesadilla, ahí llegaron los cuervos.

Esa desgana se instalo en mi, se convirtió en mi sombra, me acompañaba a todos los lados, era como algo oscuro, negativo.

¿Cómo es que no siento nada si hace nada sentía mucho por ella?               ¿Si pienso esto será por algo?                                                                             ¿Sera que se me fue el amor?                                                                             ¿Me estaba engañando yo solo?

Estas preguntas invadieron mi cabeza en esos primeros días después de su llegada, mi cuerpo reaccionaba ante esto con ansiedad, palpitaciones, nerviosismo, presión….                                                                                     Estaba muy asustado, no podía ser que hace nada yo sentía muchísimo por ella y ahora no siento nada. Inmediatamente cree compulsiones físicas y mentales tales como mirar fotos, tocar su ropa y olerla, leer las cartas que nos habíamos mandado de novios, abrazarla, darle muchos besos, pensar en momentos maravillosos, buscar las sensaciones de hormigueo que había sentido anteriormente.  Sin saberlo le estaba dando alas a mi obsesión y dándole un poder que nunca hubiese imaginado y haciendo que dominara mi vida por completo.

Por su puesto la ansiedad cada vez era mayor y el miedo a estar cerca de ella cada vez era más fuerte. Era como una sensación extraña en la que tenía una gran necesidad de estar cerca de ella para comprobar que todo estaba correcto, pero una vez estaba cerca tenía una gran necesidad de huir.

Pasando el tiempo cuando compulsionaba mirando sus fotos, no era como al principio que calmaba mi ansiedad, empecé a verla fea, eso aumento mi sufrimiento y a la vez la compulsión, la desesperación ya se había hecho mi compañera.

Pasaba todo el día resolviendo mi duda, pero no tenia fin, conforme me quedaba libre de una aparecía otra y cuando tenía otra resuelta, venia la otra detrás, así, así hasta el infinito.                                                                 Debatía intentando ganarle la batalla, intentaba quitarle la razón, pero cuanto más lo hacía, mas razón parecía que llevaba, más fuerte era la creencia, menos argumentos me quedaban.

Racionalizaba intentando darle algo de cordura a esta locura en la que se estaba convirtiendo mí día a día, en lo que se estaba convirtiendo mi vida, cuanto más lo hacía más sin razón me acompañaba.

Cuando salía del trabajo se multiplicaba la ansiedad, solo pensar en llegar a casa y verla, era como una pesadilla y una vez llegaba intentaba hacer algo en otro sitio, hacer como si no estuviese, evitarla, que al fin y al cabo era evitar mi miedo.

Todo se multiplico cuando un día en el trabajo en una de mis luchas, apareció el pensamiento “la tienes que dejar”  mi reacción fue echarme las manos a la cara y ponerme a llorar, me decía no, no, no, no puede ser, yo la quiero, está embarazada, no quiero dejarla.  A partir de ese momento ese fue el pensamiento que ocupo el ranking número uno, era el que más sufrimiento me causaba. Veía claramente como se producía la separación, como la dejaba, como me iba de casa.

Solo pensar en ese  instante de mi vida me remuevo por dentro.

Cada cosa que veía en televisión, hablaba con un amigo o cualquiera respecto  a parejas, era un fiel reflejo de mi idea. Todo se convirtió en mensajes de confirmación de la idea, una frase, la letra de una canción, una imagen. Aunque no tuviera nada que ver con las relaciones, yo las confundía, me perturbaban.                                                                               Cuando iba caminando por la calle, miraba a las chicas que pasaban y a todas las veía más guapa que ella, aunque no lo fuesen.

El T.O.C. era el dueño de mi vida.

Las veinticuatro horas del día eran obsesión, durmiendo la lucha era igual que despierto, eso si conseguía dormir algo, además de los espasmos musculares que eran incesantes, se me movía todo el cuerpo.   En el trabajo casi sin fuerzas, trabajaba como buenamente podía, la concentración en lo que hacía era casi imposible, realmente no sé ni cómo podía realizar la tarea diaria. Mi cuerpo cada día estaba  mas débil y mi mente estaba entrando en una profunda depresión, no podía mas, hasta el punto de idear la forma de quitarme la vida.

Recuerdo el día que  le pedí ayuda a Belinda, habíamos ido a caminar con nuestra amiga Mónica y su perro, Belinda iba con un vestido de premamá azul, unas sandalias  y unos calcetines blancos que le había prestado  ella. La que me dieron  en ese paseo los calcetines, me molestaban, hicieron el camino una pesadilla. Cada rasgo de su cara la sentía como un defecto dañino, era como si viese a un monstruo. Ese día mi cuerpo y mi mente tocaron fondo y ya por la noche, comiendo unas pizzas en casa  le dije;

Belinda, necesito ayuda.

Esas palabras liberaron en mí un llanto que durante todo este  tiempo se me había resistido, le dije que pensaba que no la quería y que mi cabeza me decía que la tenía que dejar. Ella inmediatamente se puso a llorar también… Me dijo: ¿cómo me dices esto?  Si me he quedado embarazada por ti.           Yo entre lágrimas le dije; Cariño pero es que yo no te quiero dejar.

Caí rendido, no tenía fuerzas para nada.

El hablar con ella me puso en el camino de la mejora, pero en esos días lo que hizo era reforzar mas la idea, que doliera mas y que los pensamientos suicidas se multiplicaran.

El día siguiente fui a trabajar como pude, estaba profundamente deprimido, solo tenía ganas de llorar y no tenía ya fuerzas. Me dirigí a un compañero y llorando le dije; Me tengo que ir, no puedo más. Mi compañero se sorprendió, ninguno se percato del infierno que estaba en mi cabeza, un infierno silencioso que solo oía yo.

Llame a Belinda y le pedí que me recogiera y la espere en la calle del hotel donde había trabajado cuatro años y medio, ya no volvería nunca a trabajar allí. Cuantos recuerdos me inundan en este preciso instante en el que escribo, que de recuerdos bonitos, mis compañeros, mis jefes, cuanto aprendí.

Cuando llegamos a casa la ansiedad se disparo, perdí el control de mi, lloraba de desesperación, me golpeaba la cabeza contra la pared. Belinda se dio cuenta ahí, que lo que me pasaba no era normal, inmediatamente llamó al único psiquiatra que había en la isla con  consulta privada, le dieron consulta para una semana. En ese momento mi desesperación  era tal que le pedí que me llevara a urgencias al hospital para que me dieran algo para calmarme, cosa que me negaron. Cuando salí de allí,  me esperaba mi cuñado al que me abrace como única vía de consuelo, él  al verme así también se puso a llorar, el abrazo fue eterno, solo recordarlo hace que me emocione. Pero no podía contarle lo que era ¿Cómo le iba a decir que pensaba que no quería a su hermana y que pensaba en dejarla?

Al día siguiente fui al médico de cabecera y  cogí la baja, me dio cita para el psiquiatra de la seguridad social, para unos 20 días.

No sé cómo pude aguantar toda esa semana así,  me la pegue tumbado en el sofá llorando y compulsionando,  hasta que llegó el día  que me vio  el psiquiatra. Belinda mientras tanto no sabía cómo consolarme y cada vez que lo hacía y se acercaba, mi ansiedad crecía. Por fin me senté en la consulta, un señor mayor con barba canosa, puso por fin nombre y apellidos a lo que me pasaba, ahora que lo pienso y después de conocer a más afectados, que suerte tuve de ponerle nombre tan pronto.

TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO FOBICO

Continuara…

Cogidos de la mano

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Cuando empece a indagar sobre mi trastorno hace ya un tiempo, me causo un poco de sorpresa como algunos afectados comentaban que no era bueno que un T.O.C. se cruzara con otro T.O.C. que no era aconsejado establecer conversaciones, lazos, amistad. Pues por tus propias inseguridades y obsesiones, podías copiar la de la otra persona.                   Yo sin embargo lejos de creerlo, pensaba que podía ser bueno aprender de otros afectados, saber de sus malos momentos, de sus herramientas para salir, de su fuerza.

Así llegaron más tarde a mí, blogs conocidos entre todos, que ni decir tiene lo que nos han ayudado y ayudan en nuestro poceso, siendo referentes y un espejo donde mirarnos, los nombres ya los sabéis, son luchadores que han tenido el valor de poner a mano del que lo necesite sus vivencias y así convertirse en faro guía. Para mi lo son.

Hace no mas de un año, no había establecido conversación alguna con ningún afectado de este trastorno, cuanto menos visto en persona, salvo vídeos por Internet,  algún documental, o entrevista.

Y sobre todo los vídeos que encontré en Youtube de la asociación de Granada, en las que pude ver gente normal,personas como yo, exponía sus vivencias para bien de otros. Desde antes ya tenía el anhelo de conocer a alguien como yo en persona, pero toda esta información despertó en mi con mucha mas fuerza ese sentimiento.

Hace unos meses en consulta con mi terapeuta Alejandro Ibarra, me comento la posibilidad de hacer un grupo de AUTOAYUDA, un grupo dirigido por el, con afectados con distintos tipos de T.O.C. donde podíamos hablar de nuestro recorrido, nuestras mejoras, nuestro esfuerzo y así aprender de otros, lo que quizás no hayas aprendido por ti solo. Por su puesto siempre dando un enfoque dirigido a la terapia E.P.R. y gestión del pensamiento, que como ya he dicho, es el principio de todo.

Yo ante eso estaba super ilusionado, por fin podría conocer en carne y hueso a gente como yo, ponerles cara y tengo que decir que para mi el hecho de que esto fuese a ocurrir no causo ninguna duda extra, ni ninguna ansiedad, quizás un poco de nerviosismo si, ante esa, para mi extraordinaria oportunidad.

En esta primera oportunidad me quedo con  poder estrechar la mano de un compañero, de mirarle a los ojos y aprender de ellos.                                     Nos sentamos todos en circulo, Alejandro dirige las presentaciones y los distintos puntos a tratar, para que todo fluya, y como fluye…

Nos presentamos, nombre, edad y tipo de T.O.C. poco a poco y sin darnos cuenta han pasado dos horas, como si no hubiese pasado ni treinta minutos, donde hemos hablado de como empezó, como evolucionó y como le hacemos frente. Cada uno con sus particularidades, distintas a las tuyas pero a la vez tan parecido en cuanto a como se presenta.                               En esta primera vez eramos cuatro afectados, para ser una primera vez no estaba nada mal, desde ahí sabia que esto seria una experiencia única y que poco a poco se unirían mas afectados, como así ha sido.                         Por su puesto no voy a poner nombres, pero me encantó conocer a una mujer que su T.O.C. era su hijo, su lucha era tan parecida a la mía. Otra chica que su T.O.C. era su madre y sobre todo con los padres de un chico con T.O.C. de contaminación, que también estaban sentados junto a nosotros, aprendiendo. El padre de este chico cuando empezamos trataba el tema con incredulidad, cosa que cambio en esas dos horas de charla, vi como el rostro de este hombre cambio en ese corto espacio de tiempo del creer “NO QUIERE” al “NO PUEDE” de su hijo. Cuando terminamos me dio un abrazo, sincero, cariñoso y de agradecimiento.

La segunda reunión la tuvimos este pasado viernes y ya no había sitio, pues las plazas son limitadas. De nuevo coincidí con la mujer  con T.O.C. de su hijo y ya había una complicidad, eramos los únicos que repetíamos y ademas se notaba ya nuestra mejora, hablamos de ella, eso nos dio fuerza para comenzar en esta nueva reunión, pues por lo que parecía los demás afectados aun estaban en un proceso más temprano. Seriamos los que tiraríamos del carro del optimismo, de la fuerza y de la esperanza.

Dos adolescentes acompañados por sus padres, un chico de treinta y un años, un hombre de cincuenta y cinco y nosotros dos… que diverso es el T.O.C. también en edades. Todo dirigido magistralmente por nuestro terapeuta, dando a cada uno su sitio, su espacio… espacio también para las emociones.                                                                                                           Adentrarme en el contenido de estas casi tres horas seria escribir sin fin, por que fue tan diverso en el contenido y tan rico en las sensaciones, que mejor nos quedamos con la satisfacción de lo aprendido por cada uno de ellos y a la vez me queda la esperanza de que mi fuerza les sirva para su recuperación.

A todos y cada uno de ellos deciros, no estáis solos, aquí estamos todos cogidos de las manos para ayudarnos y comprendernos. Pues nosotros mejor que nadie sabemos de que se trata todo esto. Gracias por enseñarme con vuestras experiencias.

A los que no habéis asistido y tenéis la oportunidad, os animo a hacerlo, para que así sintáis todas esas sensaciones tan maravillosas que yo he sentido en estas ya dos reuniones del “GRUPO DE AUTOAYUDA”

Gracias Alejandro.

En el camino del T.O.C.

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Los años después de casarnos fueron maravillosos, atrás quedo aquella duda, aquellos pensamientos que causaron ansiedad,  parece que solo me quedé con lo bueno de aquel momento, nunca recordé que aquello hubiese pasado, ni le di la mínima importancia.

Vivimos en la casita pequeña un par de años, pagábamos poco alquiler y es que era tan poca cosa… una habitación, un saloncito y un pasillo con cocina…pero que de recuerdos. Aquellos años los recuerdo con tanto cariño, nuestro cochecito viejo que nos llevaba a todos los lados, cada día que descansábamos nos llevaba a la playa donde pasábamos el día entero tomando el sol, esa afición la guardamos aun, aunque pasen los años.

Recuerdo cuando escuchaba aquella chatarra llegar por la calle, eso significaba que ella llegaba del trabajo y allí estaba yo para recibirla.

Vivir en aquella casa además de unirnos cada vez mas hizo que ahorráramos algo de dinero para dar la entrada para un apartamento. Aun recuerdo el día que fuimos a dar el dinero, que nerviosos estábamos, sobre todo yo, eran pasos importantes en nuestra vida y yo como siempre los vivía de forma muy ansiosa y obsesiva. Leía, releía los documentos, pasaba por la obra dos veces al día, mañana y tarde…ahora que lo veo desde la distancia me doy más cuenta de mi forma de ser, desde siempre.

El trabajo también me lo tomaba de forma muy exigente, también de forma obsesiva, pues tenía la meta de crecer, de llegar alto, aparte de eso me encantaba lo que hacía. Eso hizo que ascendiera pronto en este trabajo, y al poco tiempo otra vez, dos categorías en dos años. Cada ascenso por supuesto significó más responsabilidad, a la vez más exigencia.

Y por fin llego el día en el que nos entregarían las llaves de nuestro apartamento, fuimos el mismo día en el que nos llamaron de la promotora y de allí directamente a nuestro nuevo hogar, que contentos estábamos pero que de trabajo y dinero faltaba allí, nos habíamos quedado sin blanca después de aquello. Los primeros meses, dormíamos con el colchón en el suelo, en el salón; Un sofá prestado, una mesa y sillas de jardín, un par de estanterías y una tv pequeña.

Cada vez que teníamos tiempo y algo de dinero íbamos de compras para ir poco a poco vistiendo nuestra casa, nos encantaban esos días, no sin alguna discusión por los distintos gustos, así hasta que conseguimos ponerla bonita. Y que bien nos quedó…

Una vez la tuvimos preparada, me dio por limpiarla y ordenarla, no soportaba tener algo sucio o desordenado, empezó de menos a más, hasta que mi día de descanso me lo pegaba limpiando hasta la última raya de las persianas. Belinda por su puesto se quejo en más de una ocasión, hasta el punto que prefería no descansar el mismo día que yo, pues la hacía trabajar y además no me parecía que hiciese bien nada de las tareas. Los días que descansábamos, empezábamos por la mañana y acabábamos por la noche, agotados y discutiendo.

A eso se le sumo un nuevo coche que también nos compramos, un 4×4 nuevecito al que le dedicaba otra parte de mis horas de descanso. Sin mencionar las veces que pase por el escaparate para verlo antes de tenerlo, yo diría que unas tres o cuatro veces al día, así hasta que me lo entregaron.

Bueno, pues lo que debería ser un disfrute de lo que había conseguido, se estaba convirtiendo en un azote para mi mujer y para mí. CUANTA EXIGENCIA. Belinda dijo “BASTA” yo no limpio mas… si quieres limpia tu, que yo quiero vivir. Sinceramente esa basta redujo un poco ese comportamiento hacia la limpieza y el orden, quizás ese toque de atención consiguió que no se convirtiera en T.O.C. aquella conducta.

En el trabajo era prácticamente igual, lo tenía que tener todo en el mismo sitio, la misma posición, todo limpio y organizado. Eso claro está, a la vista de un jefe es maravilloso, una persona que se preocupe tanto por tenerlo todo en perfecto estado, eres muy valioso. ¿Pero cuanto desgaste? ¿Cuánto tiempo perdido? ¿Cuánto estrés?

Además este es un bicho insaciable, cada vez quiere más y mas, no te deja descansar, este bicho no es otro que la EXIGENCIA.

Tengo que agradecerle a mi mujer por soportar todo aquello, lo que le hice trabajar y la de horas que pasamos retirando muebles…Gracias por aguantarlo y aflojarme en aquel momento.

Tengo que decir que aparte de todo esto pasábamos muy buenos momentos, el amor estuvo siempre presente y los recuerdos son también maravillosos. Nos encantaba invitar a amigos a cenar y así mostrar mis dotes como cocinero, lo que iba aprendiendo en el trabajo lo cocinaba en casa, por supuesto ella estaba encantada con eso, era mi critica nº 1, bueno aun lo es…

No tardaríamos mucho en pensar en un bebe, la realidad es que fui yo el que más insistí, tenía muchísimas ganas de tener algo que nos uniera aun mas, como repito las cosas mil veces y además la convenzo rápido, la convencí  enseguida y fuimos a ello. Los dos queríamos una niña, la buscamos hasta que pronto tuvimos el aviso de que estaba embarazada. Que ilusionados los dos, pensando en el nombre que le pondríamos a la niña. Todo hasta que en una ecografía nos dijeron que era niño, eso pasa por adelantar las cosas…

Preparamos todo lo necesario para el nacimiento, su habitación, la ropita y demás enseres. Yo como siempre me tomé toda esta preparación con mi forma particular de hacer las cosas, que no era otra que obsesivamente, todo súper ordenado, la habitación la observaba diez veces al día y nunca la encontraba perfecta, siempre faltaba algo, aparte de limpiarla varias veces a la semana y eso que no había nacido.

Antes de que naciera estando Belinda de cinco meses de embarazo, le regalé un vuelo para que fuese a ver a su familia antes de que naciera el niño, ella estaba de baja y yo tenía que trabajar, por lo que no pude acompañarla y fue sola. Estuvo una semana, yo mientras tanto, no paraba de echarla de menos, estaba deseando que llegara. El día que volvía, yo descansaba, antes de pasar por el aeropuerto a recogerla me pase por la floristería a comprarle un ramo de flores, que deje en el coche por vergüenza. Yo esperaba en la puerta de salida de pasajeros inquieto, al verla me apresure a ayudarla a coger las maletas y darle un abrazo, cuando siento una apatía que no era normal y un pensamiento que me dice “no sientes nada”

En ese momento empezó la pesadilla….

Las conclusiones que saco de esta época de mi vida, es que fueron unos años muy bonitos de crecimiento, en todos los sentidos, como pareja y profesionalmente. Luché mucho por tener cada cosa y conseguirla, pero la “EXIGENCIA” no me dejó disfrutarlas. El conseguirlas hizo que el esfuerzo se multiplicara, por una parte el esfuerzo en mi trabajo exigente y por otro el esfuerzo limpiando y ordenando cada cosa, sin conseguir disfrutar de ellas como se merecían.

Estaba en el camino del T.O.C. le estaba dando armas para que viniera cuando quisiera, de la forma que fuese, quizás por mi mujer, quizás por mí mismo, no caí en otro que no fuese el T.O.C. del amor, que ha sido hasta ahora el único que me ha atacado de verdad.

Cuando me toque morir, nadie morirá en mi lugar, así que hoy he decidido vivir lo que nadie vivirá por mí: “MI VIDA”

Álvaro Mor

La caja de herramientas

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La duda, es vaga nubecilla que, a veces, habita los cerebros, también puede entenderse como un regalo. Y no es -lo que queda dicho- una aseveración, ya que, sobre ella, tengo también mis dudas.                                                 (José Camilo Cela)

Hace unas semanas terminando una conversación con Alejandro mi terapeuta, entre risas me preguntó ¿Alguna duda más sobre la duda? Nos reímos…

Claro está, lo llame para que habláramos un poco sobre la duda, para que me aclarara algunas preguntas que tenía sobre ella y poder hablar así de ella un poco desde la dos partes, la del terapeuta y la mía personal, que me afecta con el T.O.C del amor.

La primera vez que tengo información de la duda o la escucho nombrar es por parte del primer terapeuta que me atiende en mi vida en el año 2002, él le pone el nombre de “duda anancástica” o “duda del anancástico” esas palabras se quedaron grabadas en mi cerebro.                                                 Más tarde me servirían para llegar a comprender mi personalidad y la respuesta a muchas cosas.

La segunda vez que llega a mi, información sobre la duda, es por parte de la segunda terapeuta que me trata en mi vida, ella le da un nombre divertido “isidoros” por eso de los ¿y si?… Ella me habla de la forma errónea que tenemos de pensar y como cambiando un poco nuestro lenguaje interno se pueden cambiar cosas.

“DUDA ETERNA”

Ahora sé que el T.O.C es el trastorno de la eterna duda y cuando hablamos de eterno os podéis imaginar que significa, eterno es eterno…                       Yo que no fui excesivamente estudioso ni tuve tiempo para ello, me quede con aquello de que los números eran infinitos, que el universo era infinito, el tiempo era infinito y ahora sé que la duda también.

¿Y por qué la duda es infinita? Porque la imaginación es infinita, la vida incertidumbre y la mezcla de esas dos circunstancias dan para mucho. Tantas como cada acción que realices, cada cosa que hagas, cada movimiento, cada pensamiento. Creo que sobran ejemplos, lo que quiero decir es que todo puede ser una duda y que cada uno tiene por supuesto las suyas.

“DUDA SIMPLE”

Si yo mañana me pregunto ¿llegare tarde al trabajo? La podríamos llamar una “duda simple”. Dudas simples surgen a lo largo del día y son normales, nos ayudan a tomar decisiones y elegir en muchos casos el camino más apropiado.

“DUDA PATOLÓGICA”

Nosotros los que padecemos el T.O.C del amor como os podéis imaginar nuestra duda es, si queremos o no a nuestra pareja. Esa duda seria simple si no crea malestar, si no es obsesiva y no crea rituales. Yo mismo en momentos en los que no tuve T.O.C las tuve en alguna ocasión y tal como vinieron se fueron. Esa duda que nos hace daño, que nos hace obsesionarnos y crea rituales se llama  “duda patológica”                                 Esa duda aparece en forma de pregunta  ¿y si la dejo?  Esa pregunta crea tanto malestar, ansiedad y miedo que creamos la compulsión para aliviar esos síntomas.

“NO RESOLVER”

Si intentas resolver esa duda no te preocupes que aparece otra… pues muta  ¿y si no siento nada?  ¿Y si estas con ella por pena? ¿Y si no te gusta? ¿Y si no es la mujer de tu vida? ¿Y si estuvieras con otra chica? ¿Y si? ¿Y si? ¿Y si?… A la conclusión que llego es que como no se puede resolver y es eterna, dejo de resolverla pues lo único que voy a conseguir es perpetuarla hasta la eternidad.

“NO RAZONAR”

Por otro lado aparte de intentar resolverla, tratamos de razonarla, razonar lo irracional  es perder SIEMPRE, pues cuanto más razonas esas dudas más fuerte se hacen, es como luchar con un dragón al que le lanzas flechas de madera y las quema con el fuego, no se puede razonar lo irrazonable.

“NO LUCHAR”

Por último, no podemos luchar contra la duda, no se puede luchar contra una bestia que la hace más fuerte tus golpes, cuantos más combates más poder tienen sobre ti y a la vez se multiplican.

A lo largo de mi vida he tenido todo tipo de pensamientos irracionales, de todo tipo, me han llegado los he observado, en algunos casos me he reído, en otros he dicho “Vaya tontería” En ningún caso me han provocado la duda que me ha causado los pensamientos negativos hacia mi mujer en algunas circunstancias. En los tres casos en los que me vinieron y me afectaron sinceramente fueron pensamientos como cualquier otros a lo largo de mi vida, salvo que le di más importancia de la que tenia, me defendí, lo intente resolver y lo intente razonar, luche…en definitiva le di alas al dragón.

Se que una vez estas dentro y estas absorbido por la obsesión es complicado no resolver, no razonar y no luchar, pues es tanto el dolor que sientes que lo único que quieres es luchar contra ese dolor, cuando realmente la llave de todo está en lo contrario, no resolver, no razonar y no luchar.

“MURO DE CONTENCIÓN”

Ante todo esto y sabiendo de primera persona que una vez dentro del torbellino es difícil salir solo, la duda se multiplica, hay duda por todo, cada acción, cada recuerdo, cada episodio está contaminado por la duda. En ese momento es cuando la “terapia de exposición con prevención de respuesta” se hace necesaria y para mi insustituible.                                     Con nuestro terapeuta en cada sesión se hacen exposiciones  simultáneas a distintas dudas, en forma de frases, imágenes, sensaciones….  Con eso creamos un muro de contención.                                                                       Con ese muro empezaremos  como bien dice su nombre a poner un seguro contra ese torbellino, empezaremos a perderles el miedo y empezaremos a ver una mejora en nuestro trastorno.

“ACEPTACIÓN”

Una vez hayas cogido fuerza, seguramente tengas más confianza, la duda habrá perdido intensidad, creo que es el momento de aceptarla, aceptar que es parte de ti, que por mucho que pelees es para nada, la miras de frente, no con una actitud desafiante, no con miedo, pero si con determinación y aceptación, aceptarla la hará mas débil y en muchos casos desaparece.

Siempre en los peores momentos he pensado, que la duda hace daño pero no mata…

Teniendo tu caja de herramientas, solo tienes que usar las adecuadas.

Gracias Alejandro por ayudarme a tener mi caja de herramientas.

 

Vuela pajarillo

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Unos días antes de la boda;

Estábamos en el salón del apartamento que teníamos alquilado, ella sentada en el sofá y yo preparándome para ir a trabajar, de que estábamos hablando es casi imposible acordarme pero sé que hablábamos amenamente de nuestras cosas. Hasta ese momento todo era como un sueño hecho realidad, la mujer de la que me había enamorado se iba a casar conmigo, no había dudas, fisuras, ni nada que pudiera romper ese sueño.

Un pensamiento espontaneo, repentino, indeseado, apareció por mi mente…                                                                                                               ¿Seguro qué te quieres casar con ella?                                                               Recuerdo que ese pensamiento me dejó bloqueado, me asustó e hizo que mi cuerpo tuviera una reacción física casi desconocida, y digo casi por que de pequeño era muy miedoso, me daba miedo casi todo, pasar por un puente, meterme en el mar, subir alturas, subir las escaleras del bloque donde vivíamos, levantarme de noche, esas situaciones creaban reacción de miedo a las que me costaba hacer frente, era lo más parecido a lo que me estaba ocurriendo. Ese pensamiento que me asustó tanto, hizo que inmediatamente fuese a abrazarla y pensar, no, no, yo la quiero… ella por supuesto no se percató de nada, es todo silencioso salvo dentro de tu cabeza, yo tampoco sabía de que trataba todo esto.

Me fui a trabajar con esa sensación y con eso dando vueltas en                     mi cabeza…  ¿Si has pensado eso es qué no quieres casarte con ella?               No puede ser… si estoy enamorado…                                                               ¿Pero estas seguro?

Pasando los días la cosa seguía igual, cada vez que venía un pensamiento iba a abrazarla, a mirarla, a comprobar que todo estaba bien y que sentía lo mismo por ella. A la vez sentía por momentos que estaba súper enamorado, que era súper guapa, que sentía muchísimo por ella o al contrario, la veía fea, como me podía haber enamorado de esa persona, no sentía nada por ella… cuando me venía todo lo negativo me defendía con todo lo que podía, la abrazaba y decía…no, no, tú la quieres.

El día de nuestra boda la recuerdo con mucho cariño y pena a la vez, era todo muy informal, nos casamos en un juzgado de paz un lunes, rodeado de compañeros del trabajo y que cosas, el juez de paz que nos casaba era el mismo que repartía el pan en el hotel donde trabajábamos.

Después de casarnos nos fuimos a un lugar muy bonito a hacernos fotos y luego de eso a un restaurante a almorzar y celebrarlo con los amigos, la cosa se alargó hasta la dos o tres de la madrugada, en un pub donde parábamos siempre.                                                                                           Comimos, bebimos y reímos, un día inolvidable…                                         Pena siento por qué me pase todo el día abrazándola y mirándola, podría parecer maravilloso pero en realidad lo que estaba haciendo era comprobando, asegurándome que estaba todo bien, que me gustaba. Parecía por muchos momentos que era una desconocida para mí, una persona extraña  por la cual no sentía nada.

Nos fuimos de viaje a conocer a nuestras respectivas familias, primero le tocó a ella conocer a la mía, los cuales quedaron encantados con ella, por su simpatía y por lo natural que era.                                                                 Pasamos una semana maravillosa, en la que esas sensaciones y pensamientos iban y venían. Luego toco en su tierra y su familia, como anécdota la cara que pusieron cuando me conocieron, yo tenía 22 años pero parecía que tenia 15, todo el mundo le decía…pero Belinda si te has casado con un niño…                                                                                                               Volvimos después de 15 días, empezábamos a vivir nuestra vida de casados. Los pensamientos venían y las acciones que realizaba como comprobaciones también, pero de forma intermitente, había días que si, días que no, por momentos.                                                                               Tenía altibajos, de repente la quería con locura y sentía algo desorbitado por ella, que de repente no sentía, nada. Las acciones eran como siempre abrazarla, besarla y no separarme de su lado, hasta que empecé a sacudirme la cabeza… sacudirme la cabeza era como diciendo ¡basta! cada vez que me venía los pensamientos y las sensaciones, la sacudía como diciendo fuera de aquí.                                                                                               Por las mañanas me despertaba soñando que la perdía, que la amaba y no quería perderla. La abrazaba al despertar, me despertaba con el mismo sueño casi todos los días.

Mientras tanto nos alquilamos una casita pequeñita que pusimos a nuestro gusto, en una calle tranquila y además barata, lo que hizo por aquel entonces que consiguiéramos nuestros primeros ahorros para comprarnos nuestro primer coche de segunda mano o de tercera… yo que se…era muy viejito el pobre, pero que bien lo pasamos con él.

También cambie de trabajo, quería seguir aprendiendo y en cuanto tuve la oportunidad la aproveche, atrás quedo el hotel donde nos conocimos.

Después de unos meses…

Los pensamientos, las sensaciones y las acciones que realizaba se fueron tal como vinieron, pasaron por mi vida sin darme cuenta y digo sin darme cuenta porque nunca supe que me pasaba, que era. Yo nunca tuve conciencia que por mi había pasado una obsesión, por su puesto menos que era un T.O.C, una compulsión ni nada parecido. Todas estas conclusiones las puedo sacar ahora que se dé que se trata y puedo atar hilos para darme cuenta que los cuervos negros habían volado en mi cabeza sin que yo me percatara de ello, como una cría que es atacada por un depredador, inocente y desprotegida.

Claro está menos pude hablar con nadie, pues ni yo me cuestioné ni tan siquiera si aquello era un problema. Lo sentí como algo de mí, como una parte más de mi forma de ser y actuar.

Tengo que decir que aquello fue incomodo y fastidioso, pero no recuerdo sufrir por ello, quizás por eso no fuese a mas y quedó en algo pasajero, aunque recuerde con pena el día de mi boda y algunos momentos por el rechazo que sentí por ella a causa del trastorno.

Sin lugar a dudas y ahora que puedo hablar con conocimiento, la boda era un cambio crucial en mi vida, el estrés que causo aquellas semanas de preparación y el del trabajo, mas mi personalidad, hicieron un campo de cultivo perfecto para que aquello ocurriera.

Ese pensamiento recurrente en forma de duda, que en cualquier otro momento de mi vida hubiese pasado como pajarillo por el cielo, fue como cuervos negros volando en círculos y ahí se quedaron durante un tiempo atacándome indefenso y sin ningún tipo de arma para defenderme.

El Gimnasio

Young and Successful

Estos días pensaba en que escribir, a que dedicarle mi siguiente entrada, como seguir esta historia aportando ayuda a los demás. Seguir una historia sin empezar por la solución no tendría sentido, por lo que he preferido seguir con la terapia que me ha llevado hasta donde me encuentro actualmente. Dándole mi particular punto de vista y tal como yo lo veo…

En enero del 2014 muere mi padre, este acontecimiento desencadena un estrés superior a lo normal, aunque tengo que decir que normalmente siempre he tenido algo de estrés, dependiendo la época de trabajo, mi situación personal o simplemente como me he tomado las cosas. Los meses siguientes a su marcha, fueron meses de mucha tensión tanto en el trabajo como en casa, la tensión hizo en más de una ocasión perder los papeles, me volví más rígido, más de lo que normalmente soy, la tensión se palpaba en mi cara, en mi respiración.

En el trabajo estaba todo el día buscando fallos de los demás, pensando que solo yo podía hacer bien las cosas, el nivel de exigencia fue tan alto que no podía llegar a cumplir nunca esas demandas…era  frustrante y a la vez agotador, siempre he sido muy exigente conmigo, pero no a estos niveles.  Pensaba constantemente que me iban a despedir, que perdería todo lo que había conseguido, los miedos inundaban mi cabeza.

En casa no soportaba nada, imponiendo siempre mi criterio, sin dejar casi ni margen a Belinda a su propia opinión y gusto. Solo pensaba en mí, me volví más egoísta, esto ya venía alimentadose de unos años atrás, trabajo, estrés, exigencia y miedo que encontraban en casa el sparring perfecto.

En mayo de ese mismo año empecé a notar un estrés desorbitado hasta tal punto que de noche cuando me metía en cama me temblaba la cabeza, una vibración que asustaba, espasmos musculares, noches sin apenas dormir. La tensión me tenía preso, como si fuese a perder el “CONTROL”

Las discusiones en casa se habían sucedido como nunca antes, Belinda reclamaba mi comprensión y yo estaba en un momento crítico. En una de esas discusiones, surgió de nuevo una pregunta o bien una afirmación….LA DEJO…..de nuevo el miedo, la reacción química, la alerta. Lo recuerdo bien, el miedo se apodero de mí y claro….me quise defender a ese miedo creando una COMPULSIÓN mental automática….no, no….eso no puede ser…si tú la quieres…..

Estoy seguro que sabes que viene luego….pensamiento dañino, compulsión…y así….

En esta ocasión si sabía que era lo que me pasaba, ya había pasado por esto, cuando me iba a casar, cuando iba a nacer mi hijo y ahora, después de la muerte de mi padre. Qué casualidad, siempre que hay un acontecimiento importante en mi vida, un cambio, todo coincide. Aun sabiendo lo que es, como se llama, porque me pasa, ha vuelto…después de tantos años.

Al saber que era no tarde tanto en pedir ayuda, ya sabía que no podía compulsionar como en la vez anterior, oliendo su ropa, mirando sus fotos, abrazándola constantemente, pero el T.O.C es muy inteligente y las compulsiones fueron mentales. Hable con Belinda unos 15 días después de que empezara y le dije que necesitaba ponerme en manos de un psicólogo. Ella como siempre se brindo a ayudarme, señal inequívoca de su amor hacia mí, después de que se desahogara bien y llorara al recordar por lo que habíamos pasado la vez anterior.

Mónica una de las amigas que nos acompaño al mercadillo aquel hermoso día en la que nos dimos aquel primer beso, con la cual mantenemos una gran amistad nos dio el teléfono de una amiga psicóloga que vive en otra ciudad, la cual mantiene a la vez una estrecha amistad con ella, nos dice que es muy buena y no dudé en llamarla. La necesidad que tenía en ese momento, las buenas referencias de nuestra amiga y mi desconocimiento hizo que me pusiera en manos de ella. Por su puesto no voy a hablar mal de ella, no doy ninguna referencia y no por que no sea buena psicóloga, mas bien por respeto, pero en cuestiones del T.O.C  su terapia no era la adecuada y reconozco que me ayudo en muchas cosas y que en algunas cosas iba bien encaminada, pero en otras no. La terapia fue hablada y nunca mejor dicho, la hacíamos por teléfono y en alguna ocasión por Skipe, habla que te habla, habla que te habla….horas y horas….

Hubo mejora, pues como digo en algunas cosas iba bien encaminada y yo siempre he tenido mucha fuerza de voluntad y la exigencia, aunque sé que está mal, me la aplicaba a mi mejora terapéutica.

La tensión seguía ahí, no con tanta intensidad pero estaba, la rigidez, el querer controlarlo todo, consciente e inconscientemente. Los miedos, mi inflexibilidad y a la vez querer controlar el T.O.C. que por momentos controlé. Estuve unos meses sin T.O.C, pero eso parece que no me había enseñado nada, cosas que me he dado cuenta más tarde y que os iré contando en otras entradas.

Las discusiones siguieron, yo estaba demasiado preocupado en  mí, en no volver a caer y en mis miedos, eso por su puesto tuvo su precio y Belinda me dijo que así no podía seguir, que estaba decidida a dejarlo todo…  Eso disparo mi ansiedad y por su puesto hizo volver en pocos días el dichoso T.O.C

Con Belinda se arreglo la situación, le pedí perdón y le prometí un cambio global, no solo buscaría ayuda profesional cualificada para mi trastorno, si no que además haría los cambios necesarios para crear unos pilares mas sólidos y los ajustes necesarios en mi carácter que me dieran la tranquilidad y el sosiego que ella demandaba, el que más los demandaba era yo, pues ya no me aguantaba, pero como he dicho os lo contare más adelante.

No soy experto en psicología, ni tengo por qué serlo, aunque si es verdad que en este ultimo año he mejorado al respecto, pues me he interesado más en mi trastorno. En ese momento no tenía ni idea que era “TERAPIA HABLADA”  “TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL”   “TERAPIA DE EXPOSICION Y PREVENCION DE RESPUESTA”…

Decidido a poner remedio a mi trastorno y sin saber que me iba a encontrar cogí mi portátil y puse: Psicólogo especializado  T.O.C en Sevilla y no sé como di con la pagina de “ALEJANDRO IBARRA”

Leo la descripción de su Web, y después de consultarle a Belinda me dispuse a llamar, no recuerdo si le deje un mensaje, si me dijo que luego me llamaba o como fuese, conseguí hablar con él después de unos días, le explique brevemente mi caso y me dijo que de momento tenia las citas todas ocupadas, en poco tiempo me llamaría de nuevo.                                 Mientras yo seguía a lo mío, con mi T.O.C haciendo de las suyas, perdiendo el ánimo y perdiendo casi las esperanzas. Lo volví a llamar un poco desesperado después de unas semanas y ya por fin me dio fecha.

Cuando llego donde tiene la consulta me quede dudando, no esperaba que estuviese en ese lugar, en ese edificio, en ese local, no sé si es porque me lo había imaginado de otra forma. Cuando me hace pasar a su consulta me pasa lo  mismo, una consulta pequeña, sencilla, un escritorio, dos sillas enfrentadas y una camilla a la derecha del paciente, todo muy sencillo, un lugar humilde que más tarde comprobare es uno de los detalles que le caracterizan.

Nos presentamos y se sienta enfrente mío sin nada por el medio, solo su mirada y la mía, cuerpo a cuerpo, denoto mucha seguridad en su persona, cosa que a mí me faltaba en ese momento, después de la presentación me habla del tipo de terapia que hacía con sus pacientes

 “TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL”                                                             “TERAPIA DE EXPOSICION Y PREVENCION DE RESPUESTA” y            “GESTION DEL PENSAMIENTO” “MINDFULNESS”

No tenía ni idea que se trataba, pero tenía muchas ganas de poner solución a esto y confié desde el primer momento. Empiezo a contarle mi historia, el anota todo en una libreta lo que le voy contando y después de contarle todo me da la siguiente cita.

El Gimnasio.

Cognitivo conductual.

En esta primera cita ya denoto que la terapia que sigue no tiene nada que ver con la terapia que he dado en dos ocasiones, lo primero hablamos de cómo me encuentro, hablamos de mis pensamientos, de mis compulsiones, me da directrices a seguir, corrige, enseña, anota.                 Va a lo directo, a lo realmente importante, nada de ir al pasado, nada de intentar buscar de donde viene mi trastorno, de buscar en mis padres, y no es que no te escuche, si no que vamos directamente al ajo, a lo realmente importante, que es de qué forma  gestionas tu trastorno, que ítems te llevan a la obsesión y la refuerzan.   En definitiva me estaba enseñando a pensar mejor, a controlar mejor mis emociones, a gestionar mi comportamiento ante el T.O.C

Exposición y prevención de respuesta.

A mitad de la consulta me pide que me tienda en la camilla, me descalzo y me tiendo, reconozco que todo me sorprendía un poco, parecía como de película. Toma su libreta y su bolígrafo y me pide que cierre los ojos, íbamos a hacer mi primera exposición imaginada, el pensamiento o la frase era “no la quiero” a ese pensamiento, que causaba daño en mi, creaba ansiedad no podía darle respuesta como habitualmente hacia, ósea no podía conpulsionar mentalmente. Repite lo más intensamente que puedas “no la quiero” “no la quiero” “no la quiero” el preguntaba el nivel  de ansiedad que tenias cada cierto tiempo, la ansiedad paulatinamente bajaba conforme te exponías al pensamiento, una y otra vez.

Me fui muy contento porque ya ahí en esa primera exposición ya me di cuenta que esto era distinto, esta terapia tenía que funcionar.

En otras citas…

Gestión al pensamiento.

La situación es la misma, una forma de exponerte a los pensamientos, las frases, las sensaciones y las emociones. Te tiendes en la camilla  cierras los ojos y dejas que pase todo por tu mente sin darle respuesta y dejándolos fluir ¿Y si no la quieres?….   ¿Y si estas con ella por pena?….    ¿No te das cuenta que ya no sientes nada por ella, que ya no estás enamorado?…  Deja fluir esos pensamientos, déjalos que pasen por tu cabeza como si fuese una película…

Mindfulness.

Respecto a esta técnica no fue muy difícil aplicarla, pues en realidad ya estaba trabajando en ella, pues practicaba Yoga desde hacía unos meses.     Tendido en la camilla, ojos cerrados y concentración en una respiración diafragmática, técnica que relaja nuestros pensamientos y calma la ansiedad. Conforme la aplicas te das cuenta de lo importante del aquí y el ahora.

Tengo que reconocer que no fue fácil el principio, todo era un poco lioso, pero hay que comprender que nuestra cabeza no está pasando por su mejor momento y todo es una duda constante. En esas primeras consultas el ánimo no era el mejor, pero poco a poco, consulta a consulta, cogiendo confianza ese ánimo fue mejorando.

Conforme asistía a las consultas, aprendía en cada una de ellas a trabajar por mi cuenta, gestionar, exponerme. Practico en casa la exposición imaginada a frases, imágenes, sensaciones, dudas… A la vez también gestión al pensamiento, dejando los pensamientos fluir por mi cabeza como agua de un manantial, todo eso sin dar ningún tipo de respuesta. Hoy por ejemplo la he practicado exposición al pensamiento “es fea” no me gusta”…

Hoy me doy cuenta que estaba yendo a un gimnasio, Alejandro es mi entrenador personal  y me estaba enseñando a sacar el mayor musculo posible, al principio no hay masa, el musculo casi ni existe, pero conforme entrenas el musculo es mayor y llega el día que ese musculo es más fuerte que tus miedos. Por su puesto tienes que poner mucho de tu parte, entrenar todos los días necesita una gran dosis de esfuerzo.

Pero lo mejor de todo es recoger sus frutos a lo largo de este largo camino.

Inocencia

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Paseábamos por la avenida de noche junto a la playa, era una noche preciosa y los dos abrazados nos contábamos cosas, hablábamos de nuestros sueños, de que haríamos los dos juntos en el futuro, nos decíamos lo muy enamorados que estábamos uno del otro.

La noche acompañaba, estrellada y una luna que parecía nos acompañaba en nuestro paseo, la temperatura, el sonido del mar, parejas paseando cerca de nosotros  en casi silencio.

No podía dejar de mirarla, de besarla, de abrazarla y de decirle que sentía por ella, tenía muy claro que sería la mujer de mi vida, quería compartir cada minuto a su lado. Ella claro me correspondía, me decía que era un zalamero, que era capaz de convencer a un muerto, nos reíamos…era la noche perfecta.

Los dos abrazados nos dijimos por qué no casarnos, unirnos en matrimonio, pusimos los pros y los contra de nuestra idea, solo llevábamos juntos 5 meses  y claro les podría parecer chocante a nuestras familias. Ninguno de los dos conocíamos a nuestras respectivas familias pues vivíamos lejos los dos de nuestras tierras, ella del norte, yo del sur. Qué pensarían en nuestro trabajo, nuestros compañeros, que apenas sabían de nuestro amor.

Esa noche decidimos dar el paso, lo teníamos claro y nos dijimos que por encima de cualquiera lo haríamos, estábamos muy seguros de nuestro paso y uno del otro.

Nos casamos.

Antes…

Llevaba trabajando en el hotel como ayudante de cocina unos meses, tiempo para asentarme en la empresa y con mis compañeros. No había sido fácil llegar hasta ese punto, fue un tiempo en el que tuve que convivir con malas experiencias, pero tenía claro que me harían crecer.   Lejos de mi casa, mi familia y mis amigos, dejando atrás una adolescencia un poco complicada, en la que no veía futuro y a la vez unas ganas enormes de hacerme a mí mismo, hacerme maduro y cocinero.

Entonces ya compartía apartamento con dos compañeros, vivíamos a nuestro aire, dormíamos, comíamos y salíamos cuando nos apetecía, entonces solo trabajábamos y nos divertíamos, sin que nadie nos dijera nada, bueno el vecino de abajo, que a la vez era el casero. Solo tenía 21 años, el cuerpo daba para mucho.

Una tarde en la cocina, preparábamos el servicio para el buffet de la  noche, cuando la vi entrar por la puerta de la cocina…Bufffff

¿Quién es? Le pregunte a mi compañero de piso. Se llama Belinda y tiene novio, me respondió el. Me enamore de ella solo verla, con su pelo recogido y esos ojos tan bonitos, sentí algo que  no había sentido en mi vida, eso lo noto mi compañero que no tardo en intentar desanimarme al preguntarle. Yo seguí a lo mío, seguí trabajando.

Pasaron los días, al saber que tenía pareja no quise hacerme  ningún tipo de ilusión, pero no podía evitar hacerme notar delante de allá haciéndole pequeñas putaditas, así somos los hombres, por lo menos yo, no sabía cómo llamar su atención, cosa que me ha recordado desde entonces. Me encantaba verla pasar con su uniforme de camarera y cruzarme con ella por algún pasillo, de momento era con lo que me tenía que conformar.

Una noche me la encontré en un Pub que visitábamos mis compañeros y yo casi todas las noches, ella iba con una amiga y la verdad no me hizo ni caso, solo le pude sacar que ya no estaba con su novio, lo habían dejado. Eso no es que me diera esperanzas, pues note que se fijaba mas en otro compañero que por allí andaba.

Días más tarde en la cocina la vi repasando los cubiertos para la cena, cuando la saludo  y le pregunto ¿Cómo estás?

Ella: ¡Bien! Bueno bien….me voy a mi tierra, tengo que dejar al trabajo e irme para allá, operan a mi madre y no sé si volveré.                                     ¿No me digas? Es una pena….le dije yo un poco fastidiado, y seguí:             ¿Vas a hacer fiesta de despedida o algo? Aquí siempre hacemos una cuando se va alguno. Ella contesto: ¡No! No me  dijeron  nada mis compañeros. Rápidamente le dije que yo sería el que lo organizara, para eso no hay quien me gane…    (Siempre tan organizado)

Pues manos a la obra, la despedida seria el viernes, yo tenía la suerte que tenia de viernes a martes de descanso, así que se lo dije a los compañeros. Quedaríamos el sábado después de trabajar en mi piso. Allí estábamos 20 personas pasándolo bien y formando jaleo. Ella trajo unas botellas que bebimos como agradecimiento, luego más tarde no fuimos a la disco. Ella estaba preciosa, no podía quitarle ojo, tanto para darme cuenta que seguía empeñada en el camarero dichoso. Fue una noche estupenda, luego nos despedimos. Ella tenía el vuelo el miércoles, ya en esa despedida creí no verla más.

El sábado por la tarde, estaba yo con media resaca en el apartamento yo solo cuando llaman a la puerta… Abrí, era ella. No me lo esperaba, que sorpresa. Venía a recoger unas zapatillas que se había dejado el día anterior (El destino) Hablamos un rato, no había hablado con ella tanto desde que la conocí, me hablo un poco de todo, de sus planes en su tierra y de la pena que le daba irse. Me dijo que los días que le quedaban los quería aprovechar y que el domingo iría al mercadillo para llevar regalos a los suyos. Yo le dije que no lo conocía y ella me invito a acompañarla junto a dos amigas.

Allí que iba yo el domingo temprano por la mañana, un poco cansado, pues la noche anterior también salimos mis compañeros y yo, para eso éramos jóvenes y además tenia  4 días de descanso, entonces solo descansaba uno a la semana, así que eran casi vacaciones. Fuimos los cuatro en coche hasta el mercadillo, paseamos juntos casi todo el rato, charlando de una cosa y de la otra, mirando los regalos que se llevaría, aconsejándola. Luego fuimos a almorzar, era el cumpleaños de Celeste una de las amigas con las que íbamos, la otra había quedado con su novio y se fue, así que quedamos solo los tres en el almuerzo.

Ella estaba sentada delante de mí, en un momento dado en el almuerzo entre risas nos miramos, note en esa mirada complicidad y para mí la señal de que le estaba gustando algo de mí.

Por la tarde aun seguíamos los tres pensando que podíamos hacer por la tarde, así que decidimos ir al cine a ver la película “Airbag” que se estrenaba, quedamos también con un amigo que se apuntaba al plan, una película para reírnos un rato. A lo largo de la película, entre risas y sin saber cómo, nos volvimos a mirar….ahí nos dimos nuestro primer beso. Entre ruidos y risas, sin que nadie nos viera, para mí un sueño hecho realidad.

Pocos días antes de la boda…

Preparábamos los detalles de lo que sería una boda entre amigos, habíamos decidido casarnos aquí donde nos habíamos conocido, sin familia que no dijera como teníamos que hacer las cosas, pues ya intentaron persuadirnos para que fuese en mi tierra, cosa que teníamos claro que no, queríamos hacerlo solos.

Estábamos en el apartamento donde vivíamos juntos desde hace  4 meses, los dos hablando de nuestras cosas, de que haríamos cuando conociéramos a nuestras respectivas familias, cuando de repente un pensamiento inesperado me dice:

¿Seguro que te quieras casar con ella?

Ante esa pregunta, ante esa duda me quede helado, una sensación de pánico se apodero de mi, sentí como si hubiese visto a un fantasma, un miedo irracional se apodero de mi.                                            Automáticamente sentí la necesidad de abrazarla y besarla, todo sin saber que me pasaba.

Los primeros cuervos volaron sobre mi cabeza.

 

Abrazo

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La luna se levanta tiento a tiento
suenan sones palmas y quejas
un manto de cristal al firmamento
hay susurros que la noche deja
soledades rezos y gemios
campanillas trinos la pena
solea ebria de poderío
aromas de jazmín y azucenas.

Aires de alameda – Alameda

 

Hola mi vida;

Hace tiempo que no te escribo, tanto como 19 años, ha pasado mucho tiempo, lo se.

¿Te acuerdas de aquellas cartas que nos escribíamos? Las esperaba con tantas ganas y yo las escribía con tanta pasión, escritas a boli, con algún dibujo y más de un corazón.

Cuando las recibía las leía 10 veces, las olía, las guardaba muy cerca de mí, para tenerte cerca. Me encantaba tu letra, me encantaba lo que en ellas me decías, siempre dejando una ventana abierta a vernos de nuevo.

Yo en cambio, me sentaba en la mesa de madera que estaba frente a la ventana en la que se veía el mar, ahí dejaba mi imaginación volar para contarte cosas, aunque reconozco romper más de un folio y tachar más de una palabra, no me era muy difícil contarte lo que sentía.

Mientras veía el mar, soñaba con otra noche abrazado a ti sentados en la arena, viendo las estrellas y tú diciéndome que no me enamorara de ti, como comprobamos mas tarde, tus palabras se las llevo el viento y no sirvieron de nada.

Soñaba con verte de nuevo, tenerte cerca y amarte.

Recuerdo la foto que me mandaste en una de las cartas, estabas junto al ramo que te había enviado por tu cumpleaños, fue un regalo esa foto, estabas tan bonita, cada vez que la miraba sentía un terremoto en mi pecho, ese mismo pecho que había sido atravesado con una lanza el día que te vi por primera vez.

Después de 8 meses estábamos casados.

Con que ganas lo hicimos todo, dos niños con ganas de compartir nuestra vida, así lo decidimos y así lo hicimos, uno seguro del otro.

Han pasado de eso más de 18 años, aquí seguimos cariño, juntos, amándonos.

Sé que en el camino hemos encontrado obstáculos, hemos encontrado baches, hemos recorrido caminos de rosas y caminos de espinas, pero lo más importante, lo hemos hecho juntos.

Esta carta te la escribo para darte gracias por tu amor y tu cariño durante todo este tiempo, por tu ayuda, por tu comprensión, por escucharme, comprenderme y acompañarme en los momentos más difíciles. Sin ti, sin ser como eres nada hubiese sido igual, cada lagrima que ha caído por mi mejilla, ha caído también en la tuya. Ese apoyo se han convertido en fuerza, esa comprensión en esperanza y esos abrazos en paciencia. FUERZA, ESPERANZA y PACIENCIA.

Sabes bien por lo que pasamos los que padecemos este trastorno, sabes lo difícil que es vivir con normalidad un día a día cuando tu mente está inundada de oscuridad, lo confuso que es todo, cuando hay tantas mentiras sobrevolando ahí arriba, como cuervos negros, cuando el miedo se apodera de ti y te maneja como un títere, haciendo de ti lo que el quiere. Lo sabes porque yo te lo he contado, lo he compartido contigo, aun siendo un trastorno tan silencioso, nadie sabe por lo que estas pasando y que hay en tu mente.

Tengo que reconocer que he tenido miedo, mucho…IRRACIONAL. Que aun sabiendo que lo era, seguía ahí instalado.

Miedo a tocarte, a mirarte, a llegar a casa, a pensar en el futuro, en el pasado…. A la vez unas ganas enormes de lo contrario, es incomprensible, lo sé. Así funciona esto, como si tu cabeza te dice una cosa y el corazón otra,una locura, que te voy a contar que tu ya no sepas, yo sabía que el corazón podría con esto, así lo he pensado cada vez que los cuervos volaban, sabía que con todo eso que me das y mis ganas de trabajar, saldríamos adelante.

Te tengo que decir que este paso que he dado de escribir en un blog sobre mi trastorno, lo hago animado a que otras personas no se rindan y trabajen con fe, que hablen y compartan su problema con quien quiere y no tiren la toalla. He leído y oído que mucha gente deja a su pareja, haciendo caso a las mentiras que te cuenta el T.O.C enterrando con ello la oportunidad de seguir compartiendo su vida con esa persona, sin saber que si trabajan con el corazón, lo conseguirán. Amar sin T.O.C es posible.

Ahora que se ve todo cada vez más claro, que los cuervos parecen se están yendo y que mi recuperación está llegando a su fin, quiero que sepas que el sol esta tan radiante y los cielos son tan azules, que lo que me apetece es pasear contigo agarrado de tu mano, llevarte a cenar, decirte cuanto te quiero y hacer mis sueños realidad.

Ya llevamos juntos más de 19 años, no solo eres mi esposa, además eres mi compañera, mi consejera, mi amiga.  Ahora vivamos cada día sin mirar mas allá y dejemos que la vida sea la que mande en nuestros destinos.

Te amo.